PatrimonioPasos
1.- La Oración en el Huerto
Representa el momento en que Jesús está orando en el huerto de los olivos o de Getsemaní y es confortado por un Ángel. El conjunto está compuesto por dos imágenes, talladas en 1996 por el joven escultor murciano Don Arturo Serra Gómez. Claramente inspirado en el evangelio de San Lucas, la escena de la Oración en el Huerto se asemeja a la del maestro Salzillo tallada en 1754, y por los aspectos de ornamentación vegetal como una olivera y palmera en la que entre sus ramas se encuentra una nube plateada y el cáliz de la pasión, así como por la disposición de ambas esculturas; aunque por otra parte, existen considerables diferencias entre el Ángel de la Cofradía de Jesús y de la Caridad, ya que el de Salzillo acompaña a Cristo y señala el cáliz, y en Ángel de la Caridad sostiene y eleva a Cristo de su abatimiento.
Es una escena conmovedora por el misticismo del episodio de la pasión, y un reto para el escultor Arturo Serra, que aunque su composición debió ceñirse a la imposición por los cofrades de inspirarse en uno de los grupos más importantes de Francisco Salzillo, él supo abordar esta escena de una manera emotiva y resuelta, por lo que es admirado y respetado este paso con agrado.
Ángel
Está representado de pie sobre lo alto de un peñasco confortando a Cristo, al tiempo que lo sostiene con la mano derecha, mientras que con la izquierda intenta sujetarlo por la espalda dando impresión de elevarlo.
Su rostro es de belleza helénica con melena rubia ondulada, con una encarnación clara, y la túnica es de color ocre y el manto es azul turquesa, y estofado con motivos vegetales
Su mirada dirigida hacia el Cáliz en la palmera parece indicar a Jesús su posición y consuelo. En pleno movimiento con las alas abiertas y desplegadas, se torsiona por el esfuerzo al elevar a Jesús, como así lo acredita la posición de su cuerpo.
Mide 1’55 x 0’80 x 0’60 x 1’42 metros, tallado en madera, policromado y estofado.
Jesús
Cristo es una escultura de vestir, en madera policromada, y cuyas dimensiones son de 1’15 x 0’70 x 0’56 x 1’04 metros. Es acertada la escultura de Cristo en la anatomía de su cabeza, manos y pies.
Desplomado y abatido por el dolor de la inminente Pasión, Jesús parece presentarse dispuesto al abrazo místico del Padre. Arrodillado y con uno de los brazos extendidos gracias a la ayuda del ángel que le mantiene, mientras el otro se desploma como todo el cuerpo del Mesías. Su faz es angustiada mientras mira el cáliz con gesto de aceptación, y muestra un a vulnerabilidad conmovedora.
Cristo lleva sobre su testa una potencia en plata y va vestido con una túnica de terciopelo de color corintio, como el color de la Cofradía, laboriosamente bordada en oro en la pechera y bocamangas, con cuatro atributos de la pasión en ambas zonas, dónde se presentan los clavos de Cristo en el pecho en su parte superior izquierda, y la columna de la flagelación con corona de espinas en la derecha, mientras que en las bocamangas de la derecha muestra el cáliz, y en las de la izquierda la caña. Un cordón en oro se ciñe a su cintura, y una camisa blanca de puntillas barroca sobresale de su túnica. La autora de la túnica fue Doña Maruja Selles.
Tanto Cristo como el Ángel guardan el mismo nivel, no cediendo protagonismo alguno.
2.- La Flagelación
Este paso es uno de los misterios dolorosos que desfila en segundo lugar en el cortejo penitencial de los corintos. El grupo está integrado por Jesús y un sayón, llevados a cabo por el murciano Hernández Navarro en 2007.
Escenifica el momento en que un soldado romano está cortando con un cuchillo las cuerdas que sujetaban a Cristo durante la flagelación, mientras que Jesucristo se desploma y está cayendo al suelo ante el sufrimiento padecido.
Jesús
Se nos presenta la imagen del Salvador extenuado por el dolor tras el cruel episodio de la Flagelación. Su rostro es de gran belleza y serenidad digna de todos los elogios; el cuerpo parece gravitar el momento del desplome y caer al suelo, sobre todo la disposición por el brazo y pierna derecha. 
La imagen esta tallada en madera policromada y sus medidas son: 1’82 x 1’12 x 0’92 metros policromada sin brillo con tonos planos, ocres y sin brillo.
Soldado romano
Vestido a la época romana y calzando botines de cuero, está este personaje en actitud de cortar con un cuchillo la cuerda que sujeta la muñeca izquierda de Jesús. Su faz detona un estado de cansancio debido trabajo de haber flagelado a Cristo. El cuerpo del soldado se presenta bien dotado en su anatomía y en su tamaño natural en madera policromada, sus 1’78 x 0’83 x 0’85 metros.
3.- Coronación de Espinas
Este es el tercer misterio doloroso de Santo Rosario, y fue lleva a cabo el escultor Hernández Navarro para los hermanos corintos el Sábado de Pasión, 4 de Abril de 2009 en sustitución del anterior grupo del artista Ardil Pagan de 1997.
El cruel episodio de la Coronación de Espinas es narrado por tres de los cuatro evangelistas, San Juan, San Lucas y San Mateo, siendo éste último el que hace la narración más extensa.
Jesús tiene que soportar una vez el ultraje y humillación de los romanos. El Evangelista San Mateo escribe “Lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura, trenzaron una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante la rodilla, se burlaban, diciéndole: ¡Salve, rey de los judíos¡. Igualmente, San Juan solamente hace una pequeña alusión en el capítulo 19, 2-4. Y los soldados le tejieron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y lo vistieron con un manto de púrpura y acercándole a El le decían ¡Salve el Rey de los Judíos¡ y le daban bofetadas.
La idea de la coronación de espinas tuvo sus antecedentes en el simulacro de Carabas, infeliz que fue paseado por la ciudad vestido de rey de Alejandría para así ridiculizar a Herodes Agrippa I. Reinach opina que no se trataba de Carabas sino de Barrabas.
También existe la idea, de que pudo coronarse a Jesús debido a que fue de algún soldado de la guardia hubiera estado en Mesopotámica. En este tipo de fiestas se elegía a un condenado a muerte, se le vestía de rey, convivía y después de dos o tres días, le colocaban atributos y lo azotaban e incluso lo ahorcaban.
En las regiones romanas, en las fiestas de los Saturnales, se elegía a un soldado como rey Saturno y, después de una bacanal, era ejecutado.
Entre los romanos era habitual se conocía bien el hecho de ser coronado. Se coronaban a los dioses, a los emperadores, a los poetas y los atletas. La corona, ya fuera de encina, de mirto o de ciruelo, ceñía la frente de los esposos y adornaba la tumba de los muertos de los seres queridos. Asimismo era la corona un atributo religioso, por lo que sacerdotes, vestales, augures, víctimas y cálices, se adornaban con ella.
Evidentemente en el caso de Jesucristo, sustituyeron la corona de laurel, por una de grandes y agudos pinch os, por ser declarado culpable al auto proclamarse “Rey de los Judíos”.
Representa el momento en que Cristo está de pié siendo coronado por un esbirro romano, y segundo sayón tirado en el suelo se moja del Redentor actitud burlesca y señala la acción.
Cristo
Está de pié, majestuoso y sujetando la caña con la mano diestra y la siniestra amarrada todavía agarrada la cuerda de la Flagelación. Su cabeza cabizbaja, mientras que su cabellera ondulada reposa sobre su torso, su rostro pálido y con gran serenidad. La escultura del Mesías esta desnudo, solamente posee un paño de pureza de color blanco, que se le anuda junto a su cadera izquierda. Cuelga de su espalda el manto rojo que simboliza el martirio y presenta distintas heridas y hemorragias producidas por el proceso de la flagelación pero de forma más diluida. Las medidas del Redentor son 1´85 x 0´80 x 0´50 metros.
Esbirro coronando
En la parte trasera de Jesús, está un romano que está en actitud de coronar a Jesús. De rostro enfurecido cierra la boca para demostrar su fuerza en la acción de depositar la corona sobre la cabeza de Jesús. Va vestido con una coraza metálica y guantes para evitar hacerse daño cuando agarra la corona de espinas, es una obra de gran originalidad. Mide 1’84 x 0’70 x 0’43 metros.
Sayón de la caña
Está ubicado a la derecha del Mesías, tumbado en el suelo con la pierna semidoblada y con la derecha que cae sobre la tarima del trono. Sonriente y la mano izquierda indicando al espectador el hecho cruel y la burla de la coronación de espinas. Debemos de destacar la torsión del verdugo y la caja torácica como queda magistralmente señalizada y los mechones de su cabello. Las medidas del esbirro son 1’60 x 1 x 0’50 metros.
4.- Nuestro Padre Jesús camino del Calvario
Es el cuarto paso que desfila en la procesión de la Caridad y tercera obra del escultor cartagenero, desde que iniciara su trayectoria escultórica en la Cofradía, y cuarto del Santo Rosario en sus misterios dolorosos.
Existen distintas teorías respecto a como Jesucristo llevó la Cruz por la calle de la Amargura. Para algunos, Jesús llevó la Cruz entera, completa, tal como estamos acostumbrados a ver en las representaciones artísticas, siendo una de las más comunes.
Para otros, Cristo cargó sólo con el palo horizontal o patibulum. Las huellas de la Sábana Santa muestran unas señales en la pierna derecha, al parecer provocados por una atadura.
La Cruz entera pesaría unos cien kilos y el patíbulum solo unos cincuenta. Otros historiadores opinan que la cruz entera pesaría unos setenta kilos. El patíbulum tendría 170 centímetros de largo, y seria amarrado por un reo a los brazos y a los hombros.
La imagen mide 1’72 x 1 x 0’45 metros., y es de las denominadas de vestir. Agarra la cruz a cuestas sobre el hombro izquierdo, girando muy levemente su faz hacia la izquierda.
La escultura del Nazareno tiene como modelo fundamental a la escultura del Nazareno de Nuestro Padre Jesús, titular de la Cofradía de los moraos de esta capital, aunque no vuelve su rostro hacia el espectador como el giro de cuello del Nazareno de Aguilera.
Sus ojos melancólicos y arqueo de cejas que revelan su tristeza, y con la boca entreabierta denota su estado de cansancio, la nariz recta y ancha, los pómulos son marcados, y la barba rizada. Comienza su marcha con el pie izquierdo, agarra una cruz con cantoneras de metal dorado, y lleva pelo natural con corona de espinas dorada.
Viste con camisa blanca y túnica de color corinto, color identificativo de los hermanos de la Caridad. La túnica es de terciopelo bordada en oro en bocamangas y pechera, obra de la bordada murciana Doña María Dolores Cano, lleva cordonaje y cíngulo de color amarillo.
5.- Santa Mujer Verónica
Realidad o leyenda, este bello personaje sobre el que nada aparece escrito en los Evangelios nos seduce por su bondad, piedad y valentía ante unos supuestos hechos en los que ella se acerca a Jesús camino del Calvario y apiadada por su desgracia, le limpia el rostro. Para algunos, esta mujer se llamaba Serapioa, para otros su nombre se deriva del Berenice, nombre de varia reinas de Egipto, y su cabellera da título a su constelación.
En griego la palabra pherenikos, significa triunfador. Algunos la identifican a la leyenda con la propia Marta o la mujer de Zaqueo. También, su nombre se puede derivar de Vera icona “verdadera imagen”. En cuánto al velo de la Santa se inscribe en la categoría de los iconos llamados “ajeiropoietos” es decir “no hechos por la mano del hombre”.
Sí es muy cierto y queda acreditado en la historia, que existía en la ciudad Santa de Jerusalén una asociación de dignas mujeres que ofrecían vino mirrado al reo de muerte. Sin embargo, en el Evangelio de San Marcos, se cita que Cristo no lo bebió: “Le dieron vino mirrado pero Él no lo tomó”. Así, quiso Cristo aceptar su muerte y no tomar este vino por anestésico, o como sedante, por no ser una muerte totalmente entregada, a pesar del gesto humano de estas mujeres.
La Verónica fue una mujer que se conmovió por los sufrimientos de Cristo y salió entre la multitud para enjugar la sangre y el sudor con un velo, quedando impresa la imagen de su Santa Faz en un tejido. Corresponde este pasaje a la sexta etapa del Vía Crucis. Casi siempre se representa a la Santa mostrando a los espectadores el velo con la imagen de Cristo.
Bien es cierto que las disputas sobre las imágenes que se agitó durante los S. VIII y IX, dieron un papel importantísimo tanto a las leyendas como al origen divino y legitimado de los personajes santos.
En concreto, está escultura que representa la Verónica es obra del escultor murciano Don José Hernández Navarro realizada en el año 2003, y representa a la santa presentando el paño donde queda impreso el rostro de Jesús. Tiene unas dimensiones de 1’70 x 0’65 x 0’84 centímetros, y el tamaño del paño oscila 0’88 x 0’45 metros, remarcando que es la primera vez en la Semana Santa de Murcia que se muestra el paño tallado y que se aprecia perfectamente la madera.
Su rostro es muy melancólico y pleno de emoción dónde se aprecian algunas lágrimas que caen por sus mejillas. Vestida con una túnica hebrea de color azul con botonera cerrada, se ajusta a la cintura por un cíngulo marrón, y lleva un pañuelo hebreo sin policromar y apenas barnizado, dejando entrever sus cabellos de color moreno, y calzado semejando a la piel. La totalidad de la imagen marca texturas distintas, con una precisión y calidad artística apreciables, siendo novedosas y exquisitas a la vez.
Original es también la disposición de las manos de esta mujer al prender el paño en relación a otras imágenes de similar iconografía. Ésta, en concreto, sujeta a la altura del corazón una de las puntas del paño para caer en diagonal y prenderlo a la derecha a la altura de la cadera, mostrando perfectamente la apreciación de un tejido perfectamente definido y ligero, y el rostro de Jesús con sentido primordial de la escena, cuyo pincelada primorosa al óleo la realiza el propio artista.
Desfila en la procesión en quinto lugar, y es el último paso incorporado a la Cofradía de la Caridad junto a María Santísima Dolorosa, después de haber completado todos los Misterios Dolorosos.
La imagen lleva en su peana un relicario que contiene una piedra procedente de Fátima, como insignia y referencia a la cantidad de miembros de este paso que pertenecen a la Hospitalidad de Lourdes, en la ciudad de Murcia.
6.- San Juan Evangelista
La escultura de San Juan es la última obra de imaginero Ardil Pagan para la Cofradía de la Caridad. Tallada en 2001 por encargo de la propia Cofradía, sus dimensiones son 1’60 x 0’78 x 1’10 metros, mostrando una clara influencia al San Juan que realizara el escultor Salzillo para la Cofradía de Jesús.
Su representación alude al joven apóstol camino del Calvario, en disposición de andar adelanta el pie izquierdo, mientras recoge su túnica con la mano diestra y el brazo izquierdo aparece elevado al tiempo que señala con su dedo índice el camino a seguir a María Santísima Dolorosa.
Girado en su torsión, se aprecia el movimiento acentuado por los pliegues de la túnica tallada y policromada en color turquesa con estofa en pan de oro sobre estampados de motivos floreados, y su manto de color ocre. Su faz es serena y apenada, su larga cabellera castaña, y la aureola está realizada en plata.
A diferencia del San Juan de Salzillo, el de Ardil se recoge el manto, mientras que la obra maestra de Salzillo lo hace con la túnica.
El San Juan está expuesto al culto durante todo el año en la Iglesia de Santa Catalina, ubicado en la capilla de los hermanos corintos.
7.- María Dolorosa
Es el último paso incorporado a la Cofradía en el año 2003, con el propósito de poder dar culto a María, decisión acertada que fue del agrado y aceptación de todos los amates de la Semana Santa. La única duda que se originó respecto a esta imagen en concreto, fue el hecho de que fuera de oratorio, ubicada en su capilla en la Iglesia de Santa Catalina, y sus dimensiones eran algo escasas, aunque la calidad y belleza de esta obra de Francisco Salzillo salvó todas las dudas.
Así, la puesta en escena en la noche de Sábado de Pasión y con el trono diseñado por Lorente Montoya, resultó impactante y todo un gran éxito.
La escultura es de tamaño menor que natural, con unas dimensiones que oscilan los 1’26 x 0’70 x 0’61 metros; totalmente tallada en madera, de excelente policromía y rica estofa.
Esta imagen de María Dolorosa es la primera creación iconográfica mariana sobre esta representación realizada por el escultor Francisco Salzillo en 1735.
Con una clara influencia italizante debida a su padre, Don Nicolás Salzillo y Gallo, la faz de María es bellísima, de una extraordinaria expresión de d olor, tocada la cabeza con un manto que desciende por su espalda en su color azul, estofado y floreado, que en disposición diagonal y con gran movimiento se lo recoge con su brazo derecho.
La encarnación y policromía clara es un primor, lleva una camisa de puntilla que asoma por su pecho y pañuelo blanco estampado que toca su cabeza bajo el manto, túnica encarnada ceñida por un cíngulo, y en ambas prendas lleva cenefas estofadas en oro.
Lleva una aureola de plata con doce estrellas y un puñal que le traspasa el corazón, que porta solamente durante la procesión.
Cabría mencionar que estuvo expuesta en la magna exposición desarrollada en Madrid sobre Francisco Salzillo, en la fundación Central Hispano en el año 1998, por su indiscutible calidad artística.
8.- Santísimo Cristo de la Caridad
Es el titular de la Cofradía de los hermanos corintos y obra del escultor murciano afincado en Barcelona Don Rafael Roses Rivadavia. Ejecutado en año 1993, desfiló en la primera procesión fundacional de 26 de marzo de 1994, recibiendo culto desde entonces en la capilla situada en el ala izquierda de la Iglesia de Reparación de Santa Catalina.
El Señor de la Caridad es de tamaño natural y tiene unas medidas de 1’60 x 0’73 x 1’18 metros, crucificado a una cruz plana con tablilla de madera y la inscripción de INRI “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos”, en arameo, griego y latín.
El Cristo está clavado a la Cruz por tres clavos, uno en cada mano y un último clavo que taladra los dos pies. Completamente muerto, ladea la cabeza coronada de espinas hacia el lado derecho, de cuyo costado brota un río de sangre, y el paño de pureza queda recogido por un cordel.
En un estilo diferente al habitual en la imaginería, la tendencia del autor es más contemporánea, de anatomía más diluida y sin tanta precisión, al igual que se refleja una encarnadura más rosada.
Debido a la baja altura de la puerta del templo de Santa Catalina, el paso del Señor de la Caridad sale a la calle de forma muy peculiar, con medio cuerpo de Cristo introducido en el trono, que parece emerger de las flores, para elevarlo más tarde una vez que se incorpora a la procesión.
Textos: Antonio Barceló López – Fotografías Archivos y otros de la Cofradía |