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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
cautivó de niño y hoy de adulto sigue siendo igual.
Todo es un rito de amor.
El Señor se vale de todos los medios para
atraernos a Él. A mí siempre me ha gustado tener el
oído atento, a ver que quiere de mí. Un día, me llamó
a través de unos amigos y me dijo: - Te necesito en
la Caridad, embelleciendo de flores el trono de la
Oración del Huerto.
Siempre, estarán en mis recuerdos aquellos
mágicos momentos, a los pies del ángel y de nuestro
sagrado cristo. Fue para mí, un regalo del cielo a través de Manolo y Toñi, una gratísima experiencia
de fe.
Así que al siguiente año, me propusieron pertenecer a la Hermandad de la Coronación, y así lo
hice, comenzando a desfilar el mismo año de su bendición. Para mí, es todo un rito decorar el trono
de flor que convierto en oración. Esplendoroso y sencillo como requieren las imágenes que portamos.
Otro rito de amor es vestirme de nazareno,
ayudado por mi mujer que es un primor para
ese menester, siempre, acompañado por alguno
de mis hijos que desfilan conmigo, así como mis
dos hermanos y amigos de mi Casillas del alma.
Debo decir en honor a la verdad, que nuestro
paso está formado por unos estupendos cabos
de andas, unos magníficos estantes, entre todos
tenemos una gran camaradería, formamos una
gran familia, somos una piña y creo que eso es
lo que el Señor quiere de nosotros y sobre todo
que perdure.
Hoy, formo parte de la junta de gobierno de nuestra cofradía en
su segunda legislatura, de lo cual me siento muy honrado. No me siento
merecedor de tal responsabilidad, pero el señor sabrá lo que quiere de mí
en este campo.
Vami gratitud a nuestro excepcional presidente y a todosmis compañeros
de junta, son los mejores, por tantos y tan gratos momentos vividos, y los
que nos quedan. Doy gracias al Señor, por permitirme estar en esta junta,
rodeado de amigos nazarenos, con los que poder compartir esta vivencia de
fe que alimenta nuestras vidas.
Qué maravilla, se me hace un nudo en la garganta, cuando a media