Página 138 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
La Hospitalidad de Nuestra Señora de
Lourdes en la Diócesis de Cartagena fue distin-
guida con el Título de Mayordomo de Honor de
la Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo
Cristo de la Caridad en el año 2003. A lo largo de
estos años se han ido estrechando lazos entre am-
bas instituciones al fundar esta Noble Cofradía la
Hermandad de Nuestra Señora del Rosario en sus
Misterios Dolorosos.
María es Rosario, Lourdes es María, Rosario
es Lourdes, Lourdes es cada uno de nosotros cuan-
do practicamos la caridad con nuestros hermanos.
Lo primero que hizo Bernadette en la primera Aparición
el 11 de Febrero de 1858 fue rezar el rosario con la Señora. Cada
noche, se reza el rosario en la Procesión Marial o de las Antorchas.
La Basílica del Rosario es de estilo romano-bizantino, su
planta es una amplia cruz griega de 2000 m2 de superficie, fue con-
cebida como el pedestal de la Basílica Superior, que está situada
por encima de la Gruta. Cada una de sus quince capillas está bella-
mente ornamentada con un mosaico veneciano que representa un
misterio del rosario. Sobre su cúpula una corona y sobre ésta una
gran cruz dorada presiden la Basílica del Santuario de Lourdes.
El Rosario es la oración por excelencia a María, son cientos
las Ave María que se desgranan cada día en Lourdes frente a la
Gruta y en cada cuenta una petición, un agradecimiento, una ala-
banza, un encomendar a tu familia, a ese hijo con problemas, a ese
padre enfermo, a esa madre viuda, a ese sufrimiento que te ator-
menta el corazón, Ave, Ave, Ave María y María va acogiendo todo en su corazón.
La Señora, con su rosario en la mano escucha y medita, mientras las aguas del Gave susurran
y el silencio se hace oración. La noche de Sábado Santo, María se arrodilla para rezar, para meditar
cada uno de nuestros sufrimientos, de nuestros problemas, de nuestro pecado, de todo aquello que
nos aleja del Señor.
María llora por la infelicidad del hombre.
Ella sabe que Jesús resucitó y resucita cada día.
María no está abatida, no llora por no tener a Jesús,
María esperaba en su casa la resurrección de Jesús.
Si alguien sabía que Jesús iba a resucitar ese
domingo, era su Madre y esperaba con todo su