Página 165 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
¿QUÉ TIENE EL CRISTO DE LA
PACIENCIA QUE ME LLAMA LA
ATENCIÓN?
Rvdo. Jacinto Pérez Hernando. Templo de Santa Catalina
Todos los días, desde la Capilla Penitencial del
Templo de Santa Catalina, tengo el privilegio de con-
templar el Cristo de la Paciencia.
El Santísimo Cristo de la Paciencia, de la Igle-
sia de Santa Catalina, puede corresponder a una de
las obras atribuidas a Nicolás Salzillo, datándose en
torno del año 1722. Esta efigie del Ecce-Homo está
sedente, con una caña en la mano y coronado de espi-
nas, de gran belleza y de magistral estudio anatómico.
Es un Cristo desnudo, con paño de pureza, sentado
con actitud PACIENTE en espera de la cruel muerte
que le aguarda. En nuestro templo gozamos de la
presencia del Cristo de la Caridad, titular de nuestra
querida Cofradía del Cristo de la Caridad. También
disfrutamos de la presencia de Nuestra Señora de los
Dolores. Ella, cuando me incorporé a este Templo, me
acompañaba en la administración del Sacramento de
la Reconciliación, ya que tenía en su capilla mi confe-
sonario.
¿Pero que tiene el Cristo de la Paciencia que me ha
llamado la atención?
Me ha llamado la atención, sencillamente, el pere-
grinaje que todos los días, las personas de toda condición
social y edad, acuden a visitarle, a rezarle, a arrodillarse,
a pedirle, a llorarle, a suplicarle, a tocarle, a compartir y
volcar los sentimientos de cada uno de sus corazones en
ese Cristo, que está sentado con actitud PACIENTE, y que
está a la espera de escuchar y atender sus sentimientos y
preocupaciones.