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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Ahora ya sé lo que me llama la atención del Cristo de la Paciencia.
Que cada vez que me acerco a Él, me susurra en el silencio de mí corazón:
“aprende de mí que
soy paciente y humilde de corazón”. (Mt. 11,29)
Soñar:
Sueño, a veces, en el desfile procesional del sábado anterior al Domingo de Ramos.
La Cofradía de la Caridad desfila, manifiesta su fe, meditación anticipada de todo el misterio
de la Semana Santa. Desfilan los diversos tro-
nos con sus estantes y penitentes. Sueño que
en uno de los tronos desfila el Cristo de la Pa-
ciencia acompañado de todos aquellos que a
lo largo del año le imploran y le veneran. Me
despierto, solo ha sido un sueño. El Cristo de
la Paciencia
“pacientemente”
continuara es-
perando, por si algún día deja de ser un sueño.
Querido cofrade del Cristo de la Cari-
dad, cuando vengas a visitar a tu Cristo de la
Caridad, recuerda que te está esperando tam-
bién el Cristo de la Paciencia y aprovechando
la visita pide a nuestra Señora de los Dolores
que nos dé la gracia de soportar con paciencia y vencer con amor, los acontecimientos que la vida nos
pone en el caminar de cada día.