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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Ello lo consigue en su última obra: la “réplica” del caído de
Úbeda
(10)
tristemente incendiado en la Guerra Civil, obra de José
de Mora. Según la artista,
“lo de este Cristo de la caída de Úbeda, ha
sido superar una barrera más, ya que suponía realizar una “réplica “ y
lo digo entre comillas porque existía muy poca documentación gráfica,
así que más bien la palabra exacta sería interpretación de una obra de un
escultor importantísimo de la escuela granadina, asemejarte estéticamente
y técnicamente a él, dejar aflorar esa personalidad tan fuerte de este escultor
sin dejar de lado la tuya propia y por supuesto que todo eso funcione. Era un
reto y de los gordos, pero lo he disfrutado enormemente y me ha emocionado
muchísimo ver la respuesta de la gente al presentarlo públicamente. Ha
sido increíble, no tengo palabras”.
Es decir, Lourdes intenta no quedarse en la mera copia, sino
en un ejercicio de valentía, intentar estar a la altura de lo realizado
por uno de los grandes escultores del barroco hispano y a su vez,
crear la sensación de que su obra se trata de una pieza original, o
incluso una recuperación de lo perdido, de lo que en su día, por la
terrible acción humana, desapareció. Es una escultura que posee todos
los valores de la imaginería antigua, la transmisión de esos sentimientos profundos de devoción
por los que una pieza de madera es capaz de penetrar en la psique de los observadores. Algo que es
complicado siempre de alcanzar para un artista. Una obra que demuestra la madurez de esta escultora,
en la que es capaz de plasmar una morfología, unos volúmenes, una anatomía proporcionada y unos
conocimientos plenos del desarrollo de la imaginería pasional que resultan ser una oda a los modelos
pretéritos de la piedad hispana.
Respecto a la “salud” del arte de la imaginería en el presente, Lourdes manifiesta que “e
l
panorama actual de la imaginería, en líneas generales es bueno, pues hay un elenco muy destacado de artistas
trabajando actualmente, pero existe un grave problema: la falta de “regulación “.
Me explico. Al ser una
profesión liberal no hay ningún organismo oficial que regule quién puede dedicarse a esto y que permisos, títulos
o formación se necesita ,con lo cual todo vale, cualquier persona con afición puede realizar en cualquier momento
una obra y colocarla en un altar o sobre un paso, el criterio de selección queda al libre albedrío y en muchos
casos el factor determinante es el económico ,con lo cual la calidad de la obra en muchos casos es cuestionable
y eso influye en la devaluación de la imaginería como arte al cliente”.
Sin duda, Lourdes manifiesta un
pensamiento que hoy día está más en boga que nunca especialmente en nuestra ciudad: la falta de
criterio a la hora de elegir a un imaginero. Ella misma, haciendo una profunda valoración, cree que
el factor definitorio y decisivo a la hora de elaborar una escultura para salir en procesión no puede
ser el económico, pues estamos hablando de algo más que meras imágenes de madera. Es preciso el
conocimiento previo, la sensatez y el buen gusto a fin de no descontextualizar y desvirtuar algo que a
fin de cuentas es lo ya referido: una obra de arte.
Finalmente, expresa que, a pesar de todo, de las condiciones de vida actuales e incluso a nivel
social, ella se siente dichosa pues “
Afortunadamente tengo bastante trabajo. A corto plazo puedo avanzar en
la realización de la virgen del Socorro para Andújar, una obra de tamaño natural de talla completa y con todos
los ropajes dorados y estofados, una escultura que me llevará dos años de trabajo y que iré compaginando con el
10. Réplica del caído de Úbeda.
Úbeda, 2015.