Página 111 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Yo he sido, dulce Jesús:
yo he sido, dulce bien mío,
quien en vos puso las manos
con mis locos desatinos.
Yo soy quien os arranca
esos cabellos benditos,
que diera el cielo por ellos
todos sus diamantes ricos.
Si viera, dulce Señor,
la Virgen que cuando niño
los peinaba y regalaba,
arrancallos y escupillos.
Mas que cabellos os quitan,
diera tan tiernos suspiros,
que los ángeles lloraran,
y temblara el cielo empíreo.
Una vez os vio la esposa
como las rosas y los lirios
a sus puertas con el Alba,
coronado de rocío.
¿
Cómo llamaréis ahora
al alma que está en sus vicios,
lleno de sangre que corre
sobre esos ojos divinos?
¿
Cómo podrá responderos
ni dejará de seguiros,
si estáis de sangre cubierto
porque tiene los pies limpios?
Llorad, alma, que en los ojos
que han de miraros benignos,
sangriento eclipse padecen,
que en el sol muestra castigo.
Mirad que quieren sacarle,
y que dice el pueblo a gritos:
Muera Jesús; viva un hombre
con mil hurtos y homicidios.