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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
No seáis tan dura y fiera
que entre tantos enemigos
pidáis que viva un ladrón
y que den la muerte a Cristo.
LOPE DE VEGA”
Esta reproducción lírica procede, a su vez, de la que en su
momento llevó a cabo el diario
ABC
en su edición nacional. Ten
ía
el periódico la sana costumbre de incluir en sus páginas, allá por
las décadas de los setenta y los ochenta, una buena serie de poemas
dedicados a múltiples temáticas. Así, durante la Cuaresma y, ante todo,
en los días de la Semana Santa se presentaban
acompañados de ilus-
traciones de cierto interés gráfico entre cuyas firmas figuró el pintor
Molina Sánchez. Es el caso del grabado que se adjuntó a la poesía de
Lope de Vega donde el artista murciano tuvo a bien dejarse influir
por aquellos versos llevando a cabo una sencilla evocación plástica,
esencial y contemporánea a la par,
del Coronado de espinas.
Al respecto del poema
mucho cabría decir: no hay párrafo
que no contenga alusiones más o
menos veladas a la Historia bíblica
y, ocasionalmente, a la mitología clásica. No es objeto de este artícu-
lo entrar a desgranar tales apreciaciones pese a que constituiría un
interesante análisis de su profundidad expresiva. Indudablemente,
como no podía ser menos al tratarse de una obra barroca, debe de-
stacarse la existencia de una lectura más profunda que encierra una
marcada visión simbólica: raramente en este periodo artístico, el
segundo “
Siglo de Oro”
de las letras hispanas, una lectura superfi-
cial sirve para desentrañar el sentido auténtico de sus palabras. Sin
embargo, lo dejamos para una mejor ocasión dada la premura que
ahora nos hostiga.
Sólo concluir, volviendo a la cuestión del paso de la
Coronación de espinas,
con un propósito
para su próxima conmemoración: desde hace ya algu-
nas fechas trabajo en un proyecto poético destinado a
su inclusión dentro del elenco de actividades del vi-
gésimo aniversario. Así, si el tiempo lo permite, pre-
tendo llevar a cabo una composición narrativa que sir-
va de marco para la hipotética realización de algunos
actos de culto. No supone nada excepcional, menos
aún teniendo en cuenta las limitaciones de mi discurso
expresivo, pero quisiera servir con ello al enriqueci-
miento patrimonial de esta entrañable hermandad;
correspondiendo así al amable trato que siempre me