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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
SÁBADO DE PASIÓN O
CUANDO EL CIELO SE
ACERCA A LA PLAZA
SANTA CATALINA
Tomás Guillén Luna
Periodista y Celador de la Santa Mujer Verónica
de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Había una vez un periodista,
amante de las tradiciones y costum-
bres de diferentes pueblos, por recón-
ditos que fueran, que le dijo a otro,
egocéntrico, sabedor de casi todo, y
nada amante de la Semana Santa o ac-
tos de este tipo:
-¡Oye gordinflón! Escápate un fin de
semana para Murcia, nos vemos y
nos tomamos algo por la Plaza de las
Flores, ya sabes, la zona más agradable
de la España primaveral.
A lo que el amigo de Toledo,
que por trabajo residía en Madrid, le contestó:
-¡Pues chico, no sé cómo estaré ese día por la redacción de mi periódico, pero en fin, te digo algo!
Semanas después, y en Sábado de Pasión para más señas, el amigo gordinflón, -aunque solo
pesaba 70 kilos y medía casi 1,90, barba sin arreglar y ojos profundos, con un pelo que le tapaba sus
feas orejas-, se presenta en la Estación del Carmen, al mediodía: ¡Oye que estoy en Murcia ya!, le dice
al móvil al amigo murciano, con su improvisación característica.
Mientras llega a su hotel y se acicala un poco, su amigo, el murciano, sale de la redacción del
diario donde trabajaba en Murcia, y quedan para comer. En el trayecto para el restaurante, el gordin-
flón se cuestiona, no sin un poco de desprecio, el por qué en muchas de las calles ya se hallan cientos
de sillas de alquiler, muchas de ellas incluso céntricas. ¡Vaya coñazo!, suspira. Esta gente del sur siem-
pre con su folclore por bandera.
-¡Oye, murciano chiflao!, ¿qué pasa hoy en tu ciudad que tanta algarabía hay?- pregunta con tosca
ironía a su colega, una vez que se encuentran en persona.
-Pues no sé si sabes, hombre incrédulo, que estamos en Semana Santa – le responde el redactor murci-
ano- y aquí esta festividad es todavía, gracias a Dios, muy, muy grande y secular. Hoy precisamente,