Página 134 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Así de importante es la resurrección de Jesús. A Jesús hemos de verle en su realidad completa,
y nunca por separado. Su vida, muerte y resurrección forman una
unidad indivisible
.
Si Jesús murió como murió fue
porque vivió de la manera que vivió,
y si resucitó, fue porque vivió y murió
como lo hizo, vivió y murió predicando
el evangelio del amor, del amor a Dios
y a los demás. Por eso su Padre Dios le
resucitó al tercer día. “¿Por qué buscáis
entre los muertos al que vive? No está
aquí. Ha resucitado”.
Jesús no se queda en su
resurrección. Nos promete a todos sus
seguidores que vamos a correr su misma
suerte, que también nosotros vamos a
resucitar. Nos regala la resurrección. “Yo
soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque muera vivirá para siempre”. Y San Pablo
insiste: “Si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús,
Dios los resucitará con él”.
El Señor no solo vive ahora para los hombres, sino entre los hombres. Los discípulos viven
animados por la presencia viva del Resucitado.
Cuando hablan del Resucitado no están hablando de un personaje del pasado, sino de alguien
vivo que anima, vivifica y llena con su espíritu y su fuerza a la comunidad creyente.
“Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”
Cristo, resucitado por el Padre, solo es el “primero que ha resucitado de entre los muertos”. Él se
nos ha anticipado a todos para alcanzar esa vida definitiva que nos está también reservada a nosotros.
Su resurrección es fundamento y garantía de la nuestra.
Uno de los nuestros, un hermano nuestro, Jesús de Nazaret, ha resucitado abriendo una salida
a esta vida nuestra que termina fatalmente en la muerte. Su resurrección nos abre la posibilidad de
alcanzar la liberación última y total.
Si vivimos desde Cristo, un día resucitaremos con El. “Dios que resucitó al Señor, también nos
resucitará a nosotros por su fuerza”.
Por eso, los creyentes, en medio de las luchas, los sufrimientos y las dificultades de cada día,
debemos poner nuestra mirada en el Resucitado que un día volverá a consumar y llevar a su término
todos nuestros esfuerzos de liberación: “Ven, Señor, Jesús”.
La resurrección de Cristo es la mejor noticia que podíamos recibir los hombres. Ahora sabemos
que Dios es incapaz de defraudar las esperanzas del hombre que le invoca como Padre. Dios esAlguien