Página 150 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Aunque para algunos en realidad no existió, y fue una reinterpretación cristiana de la filósofa
pagana Hipatia de Alejandría (370-415), lo cierto es que la tradición cristiana de su existencia, y el
culto subsiguiente, se remonta muy atrás, al siglo VI.
Según ésta, Catalina habría nacido en Alejan-
dría (Egipto) en el año 290 d.C. siendo una mujer de
extraordinaria formación y cultura, de origen noble y
que, tras una aparición de Cristo decidió entregarle su
vida, consagrándose a Él y considerándose su “pro-
metida”. Poco antes de la promulgación del Edicto de
Milán y la finalización de las persecuciones a los cris-
tianos, el último emperador pagano, Majencio, visitó
Alejandría. Allí Catalina no sólo se significó como cris-
tiana, desafiando al emperador. La leyenda cuenta que
convirtió a sabios y soldados de la corte, incluso puso
de su parte a la esposa de Majencio, Valeria Maximila.
Se ordenó entonces su tortura, empleando unas ruedas a las que se habían colocado unas
cuchillas afiladas, ruedas que se rompieron al tocar el cuerpo de Catalina, y que hoy constituyen
una parte esencial de la iconografía con que se representa a
esta santa. Finalmente fue
decapitada y enterrada al pie del Monte Sinaí, un lugar
que rápidamente se
convertiría en un centro de peregrinación.
Así pues, no es de extrañar que esta santa
fuera una de las
elegidas para el establecimiento de una par-
roquia en la
Murcia conquistada, asentándose de forma
definitiva en
un panorama religioso que apenas ha cam-
biado desde
entonces.
Sí lo ha hecho el templo de Santa Cata-
lina, hoy
sede canónica de la Muy Ilustre y Venerable
C o f r a d í a
del Santísimo Cristo de la Caridad. Pese a las
mú l t i p l e s
reformas realizadas en el mismo hasta dot-
arlo de su
actual aspecto, culminado en el Barroco sobre
una estruc-
tura anterior, en la que se encuentran diversas
r e f e r e n c i a s
estilísticas anteriores a la construcción, en 1579
de la torre de la
misma.
Santa Catalina, hoy quizá menos conocida, ten-
drá curiosamente otra
presencia en la arquitectura religiosa murciana, pues podem-
os encontrar una imagen de
esta santa en la fachada de la Arciprestal del Carmen, sufragada en 1767 por un matrimonio (Felipe
García Ros y Catalina Faz Ros) que quiso dejar constancia en forma de imágenes de sus santos pa-
tronímicos.