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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
LA LECCIÓN DE UN NAZARENO
Alfonso Martínez Pérez
Hay días en los que la vida te enseña algo impor-
tante: que nuestras prioridades, eso que llamamos escala de
valores, está mal
organizada. Ser fe-
liz no es tan difícil
pero, sin embargo,
¡qué difícil lo hac-
emos!
Necesita-
mos que la reali-
dad de la vida nos
abra los ojos para
poner los pies en
la tierra y los ojos
en el cielo y, en esa
línea vertical invisible nos encontramos, cómo no, con la
Cruz en la que el Cielo y la Tierra fueron reconciliados.
A veces, con demasiada frecuencia, se nos olvida que
nuestra meta es el Cielo y entonces a esas circunstancias de
la vida que nos hacen abrir los ojos las llamamos golpes,
fracasos, batacazos, soledad, paro, enfermedad, muerte. Sin embargo hay testimonios vivos de per-
sonas que hacen presente con su vida a Cristo en medio de nosotros y que, ante estos momentos de
desesperación para unos, dan lección de fidelidad, coherencia, fe y santidad.
Mientras escribo estas letras resuena aún en mi oídos el
sonido de los cantos y las palabras emocionadas del Obispo al
despedir, hace apenas unas horas, en una abarrotada Parroquia
de Santa Eulalia al sacerdote Gabriel Bastida. Sirvan de hom-
enaje a su alma que confío firmemente ya descansa en el Padre
e intercede por nosotros.
Durantemás de diecisiete años ejerció el ministerio sacer-
dotal allá donde el Señor le encomendó, predicó y anunció con
celo de pastor el Evangelio a gente de toda clase y condición y,