Página 154 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
vida. Un cuerpo deshecho o
retorcido sigue mantenien-
do dentro de sí la dignidad
sublime de los hijos de Dios,
sigue siendo templo del
Espíritu y merece la ven-
eración y el respeto pues a
través de sus sufrimientos,
a través de una vida unida a
la Cruz, se cierran los ojos a
este mundo para llegar a la
Luz y contemplar, sin velo
alguno, a Cristo cara a cara.
Desde ese momento
una inmensa paz rodea a
muchos. Las lágrimas, que
son muestra de nuestra m
ás
pura condición humana, no
pueden empañar ni siquiera
un ápice la fe y la esperanza
y hasta la alegría de saber
que
Gabi, como nazareno, nació para el Cielo y al Cie-
lo ha llegado con el único equipaje de todas sus buenas
obras y el santo escapulario en su mano. Pero, sin duda,
Gabi no ha llegado al Cielo solo. Ha llegado ante el Padre
de la mano de María, la Virgen Madre a quien amó con
verdadero embelesamiento de hijo enamorado y en las
mismas puertas de la Gloria una coral de ángeles revesti-
dos de monaguillos con roquete y campanillas, llegados
desde todos los rincones del Cielo se han reunido para
recibirlo y le han acompañado para cantar juntos que
donde hay Caridad allí está Dios y junto a Él entonar sus
maravillas para siempre. ¡Gloria al Señor! ¡Aleluya!
Con todo mi cariño, gratitud y admiración a Gabriel Bastida y a sus hermanas, por su ejemplaridad y sencillez,
por su saber estar, por ser maestros del vivir la enfermedad con la dignidad de los hijos de Dios.