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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
En el mes de abril de
1893, el entonces párroco de
Santa Catalina, reverendo
Antonio
José
González,
comenzó a escrudiñar en la
biografía y la bibliografía del
sacerdote y escritor Jacinto
Polo de Medina, a raíz de
lo cual surgió la iniciativa
de colocar en la fachada
del templo una lápida
conmemorativa del ilustre
erudito murciano.
Sucedió que, entre
otros papeles curiosos y antecedentes sobre el personaje en cuestión, halló en el archivo parroquial la
partida de defunción, que atestiguaba que aun cuando el fallecimiento se produjo en Alcantarilla, en
1676, fue sepultado en Santa Catalina, donde tenía dispuesto enterramiento.
En mayo, el buen cura González escribía en la prensa local:
“Polo de Medina merece una fiesta
colectiva, que sea expresión de la ciudad cuyas bellezas, así de su cielo como de su suelo y pobladores, tanto ensalzó
el poeta. A este fin, hay proyectada una solemne velada literaria para el 18 de octubre próximo, aniversario de la
muerte de Polo de Medina; y creo que todos sus compañeros en el ministerio sacerdotal concurrirán a las honras
fúnebres del poeta, y que este Excelentísimo Ayuntamiento no rehusará el costear una lápida que perpetúe, con
circunstancias de lugar y tiempo, la memoria de uno de los más ilustres hijos de Murcia”.
Al final, la celebración tuvo que ser pospuesta, como se anunció en enero de 1894 en el diario
La Paz, pues no se consideró pertinente que tuvieran lugar las honras fúnebres ni la velada literaria
hasta que no estuviese terminada la lápida que había de colocarse en la fachada de la iglesia.
Pero llegó, finalmente, el momento propicio, y para los días 17 y 18 de febrero de 1894 se
POLO DE MEDINA,ILUSTRE
SEPULTADO EN SANTA CATALINA
José Emilio Rubio Román