174
Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
anunciaron los actos, comenzando por el solemne funeral, en el que se interpretaría la Misa Grande
del maestro de capilla Mariano García, y el descubrimiento de la marmórea inscripción costeada por
el Ayuntamiento, y siguiendo por la velada organizada en el Círculo Católico.
Martínez Tornel hizo la crónica del acto religioso,
destacando la decoración: “En el altar mayor, entre
numerosos blandones, había un elegante sarcófago, con
su dedicatoria y los estandartes blanco y negro de la
sacramental formando pabellón. Las capillas y todo lo
demás del templo estaba preparado con esmero. En la
pequeña fachada de la iglesia se ostentaban coronas de
verde laurel con inscripciones”.
También La Paz se hizo eco del acontecimiento,
ofreciendo algunos datos de interés, como la
contribución de los feligreses Conde de Roche, Vicente
Pérez,MarianoPalarea,AlejandodeMartínez, Francisco
Puig y los hermanos Santiago y Antonio López Chacón,
autor, por cierto, éste último, del trono sobre el que aún
luce la salzillesca Oración en el Huerto.
Tambiéndiopuntual conocimiento este periódico
de las frases Polo de Medina escogidas para el ornato
del templo, situadas en las columnas sobre coronas de
laurel: ‘Si deseas para vivir, nunca serás pobre’; ‘Si vives
para tu deseo, jamás serás rico’; ‘El mandar es oficio de
hacer descontentos’; ‘La riqueza es como la luz, que
ciega su abundancia’; ‘Quien se deja rogar, vende el beneficio’; ‘Quien da pidiéndolo, no es generoso,
sino puntual’; ‘Sin los adornos del alma, no es rica la riqueza’; ‘Son los ingratos muy perniciosos, pero
muy justos; castigan con su olvido al que les dio lo que no merecían’.
Asistió numeroso clero y una amplia representación municipal, compuesta por seis concejales,
uno de los cuales, Jesualdo Cañada, en funciones de alcalde accidental, descubrió la lápida al término
de la función religiosa, contando con la participación de la banda de la Misericordia.
Al final se distribuyeron entre los presentes unos versos del homenajeado, y entonces se produjo
la anécdota de la jornada, pues “muchos pobres se abalanzaron a ellos, creyendo que eran bonos de
pan y raciones de la Tienda-Asilo”.
La lápida sigue en el mismo lugar donde se colocó, y en ella pueden leer el feligrés y el paseante:
“A Salvador Jacinto Polo de Medina. Celebrado poeta, docto escritor, venerable sacerdote. Bautizado
en Santa María a 15 de agosto de 1603. Sepultose en esta iglesia a 18 de diciembre de 1676. Murcia a
sus hijos ilustres. 1894”.