Página 32 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
- Atletas que hacen el camino corriendo
- Ciegos que van con una ayuda externa
- Familias enteras que se ayudan con burros o caballos
- Familias que van en bici
- Etc…
Lo que sí es cierto es que para realizarlo hay que tener tiempo y disponer de un pequeño pre-
supuesto. Podemos imaginar que si se comienza en el Pirineo se empleará cerca de un mes andando y
aunque dormir en los albergues no suele ser muy caro, hay que contar con que al menos hay que hacer
tres comidas diarias, por lo que se puede afirmar que el Camino no son unas vacaciones muy baratas.
Personalmente creo, todos pueden hacerlo, que hay tantos Caminos como personas, que se
pueden hacer desde cualquier lugar y que todos los motivos para hacerlo son válidos.
A veces, el peregrino siente miedo al internarse por lugares desconocidos, es un reto personal
que le va a ayudar a superar esos miedos que puede encontrar luego en la vida diaria.
Pasado el lugar mágico de Foncebadón en el camino Francés a 225 km de Santiago, el peregrino
encontrará un montículo de piedras con una cruz de hierro en lo alto de un mástil de madera, “La
Cruz de Ferro”. El montículo se ha ido haciendo con las piedras que depositan los peregrinos que
muchos traen desde remotos lugares del mundo. Para unos simboliza una promesa de vida, para
otros dejar allí cargas o culpas que ha ido acumulando.
Según comentan los peregrinos, el Camino tiene tres fases:
- La primera correspondería a un esfuerzo físico en la que el cuerpo se va adecuando a
la marcha.
- La segunda a un aspecto emocional
- La tercera a un aspecto espiritual
Ver amanecer, encontrarse con el sol en la espalda que luego le acompañará bastantes horas,
tiene un significado especial.
Los peregrinos van a encontrar pequeños gestos que a veces son muy grandes, y los van a re-
cibir de las personas que viven en los lugares por donde pasa el Camino. Recibirán consejos, conver-
sación, agua si la solicitan, una fruta y hasta comida y a veces hasta un lugar para descansar. Luego
me despedirán con una frase tradicional en la ruta: “Buen Camino”.
Hay quien lo realiza para hacer una revisión personal. Sin duda el Camino es un buen lugar
para ello. Por ello, muchos lo repiten varias veces a lo largo de su vida, y aunque lo realice por el
mismo sitio, el significado va a ser diferente al ser diferentes también las personas con las que se en-
cuentre.
Y, ¿de qué hablan en el Camino los peregrinos? Pues van a poder contar sus historias de una
forma natural y a escuchar las de los demás. En la vida diaria no se suele hablar de lo que sentimos.
Todo ello les recuerda que existen valores que se van perdiendo u olvidando. Por ello cuando el
Camino se hace en pareja, con los hijos con la familia o amigos, se hacen más fuertes los vínculos y
muchas veces sirve para solucionar pequeños o grandes problemas.
Otra característica es que en el Camino todos van en la misma dirección. Unos más deprisa,
otros más despacio; unos juntos, otros separados; unos hablan, otros se acompañan del silencio como