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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Viajé a Tierra Santa hace ya un año, con
cierto temor, cuando el mundo empezaba a estar
algo revuelto tras los atentados de París, en enero
de 2015. Resulta difícil expresar la intensa expe-
riencia, de esta aventura espiritual única; las pa-
labras, no siempre expresan demasiado bien los
sentimientos. Podría describir esta peregrinación
como un cumulo de hondas emociones y, desen-
trañarlos es, para mí, el único hilo conductor que
encuentro, para dar forma a la narración de esta
vivencia.
Hace algún tiempo, leí una expresión que
llamó mi atención: «La Tierra Santa es el único
lugar en el mundo cuya guía de turistas, es la Bib-
lia».
Esta guía
, la Palabra de Dios, es lo que da sen-
tido a la peregrinación y hace santos los lugares.
La Sagrada Escritura, tantas veces oída, adquiere
otra dimensión, al ser escuchada en el lugar donde
ocurrió. Allí, en la tierra de Jesús, la Palabra rem-
ueve, renueva, empapa, retumba. Allí, la Palabra
de Dios, emociona. El Santo Escrivá de Balaguer decía: «Para acercarse al Señor, a través de las pági-
nas del Santo Evangelio recomiendo siempre que os esforcéis por meteros del tal modo en la escena
que participéis como un personaje más».
Este ejercicio, que a veces resulta difícil, se torna más sencillo,
después de peregrinar a la Tierra de Jesús. Así, cuando el peregri-
no visita la Iglesia de la Natividad en Belén, lugar donde según la
tradición nació Jesús, toma verdadera conciencia de la extrema po-
breza, en la que sucedió el acontecimiento más grande de la historia
de la humanidad. Y el viajero se emociona al intuir el padecimiento
de Su Madre cuyo alumbramiento, tuvo lugar en una cueva.
De la misma forma, el peregrino se hace testigo del periplo
de María cuando, desde Nazaret, se puso en camino hacia Ein Ka-
rem para visitar a su prima Isabel, tras el anuncio del Ángel y cau-
tivada ante la evidencia de la “Grandeza del Señor”. Y el peregrino
TIERRA SANTA:
TRAS LOS PASOS DE JESÚS
María José Martínez Gálvez