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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Lo primero que quiero al comenzar este escrito, es agradecer a
mi amigo Antonio José García Romero, Presidente de nuestra querida
Cofradía de la Caridad, la oportunidad que me brinda de poder
expresar, a través de estas letras, los sentimientos que afloran en mi
interior cuando recuerdo nuestro reciente viaje a Tierra Santa.
Para mí, como la mayoría de vosotros sabréis, ha sido un año
muy especial desde el punto de vista nazareno, y qué mejor manera
para concluirlo que peregrinar con mi mujer al lugar donde todo
comenzó y donde nuestra fe cobra sentido.
En el primer párrafo de este escrito, cito, nuestro viaje, y así lo
he comentado con mi mujer, no solo porque lo recordamos como una
experiencia vivida por los dos solos. Ese nuestro, engloba para nosotros
a un grupo especial de gente, una vivencia
compartida con una familia entrañable de
amigos, que animados por el empeño de
Antonio y contagiándonos de su ilusión
decidimos, contra todo consejo, cogernos al cura y peregrinar a Tierra
Santa. Desde aquí quiero enviar un afectuoso saludo a D. Julio García
Velasco, nuestro sacerdote durante el viaje y que supo transmitirnos de
manera magistral que la peregrinación era algo más que conocer lugares
y monumentos; que viajar a Tierra Santa cambia la vida.
Es una experiencia para conoceros a nosotros mismos y también
para conocer el interior de las personas que nos acompañan; de tu pareja,
de tus hijos, de los amigos, los antiguos y los que hicimos durante el
viaje. En resumen, de ese grupo de peregrinos que vivimos juntos esta
experiencia y que ha creado, sin duda, fuertes lazos de amistad entre
nosotros.
No quiero centrarme en este escrito en narrar las distintas visitas
a lugares santos, que indudablemente fueron impresionantes. Tampoco quiero relatar las numerosas
experiencias que vivimos junto a nuestros compañeros de viaje, que fueron muchas y muy variadas,
ya que creo deben quedar para nosotros y formar parte de nuestra intimidad.
TIERRA SANTA,
AROMAS DE VIDA ETERNA
Javier Muñoz Hernández. Nazareno del Año 2015