Página 78 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
artísticos precisos en su especialidad. Y por otra parte, el hecho de experimentar dentro de sí misma
el deseo de crear sin necesidad de haber estado persuadida por una tradición familiar o seguir un
modelo establecido en su ambiente más cercano, lo que demuestra una acusada personalidad, precisa
y necesaria en todo gran artista.
Lourdes no es una artífice que reniegue de sus fuentes de
inspiración, reconoce basarse en una larga tradición que asoma
a la ciudad de Sevilla desde muy antiguo cuando refiere que “
un
artista es influido por el sitio donde nace, se cría y se educa; todo esto
influye en la visión particular que tiene de las cosas y eso se refleja en su
trabajo, de ahí que existan las distintas escuelas dentro de la imaginería
que aún hoy siguen estando vivas. Otro tema es el carácter personal que el
imaginero le confiere a la obra, eso quizás forma parte más de su carácter,
su sensibilidad, la visión particular, sus gustos, aunque de todas maneras,
hay artistas con una personalidad en su obra muy marcada o definida que
sale por naturaleza innata , eso no se busca ni se aprende, sale solo”.
Y
buen ejemplo de seguimiento de la referida tradición, es su Ecce
Homo realizado en el año 2003 para la Hermandad Penitencial de
Jesús en su presentación al pueblo, de la ciudad de Algeciras
(1)
,
que tal y como ella misma relata
“fue la primera obra de talla completa
a tamaño natural que realicé, con lo cual se trata del primero de muchos
retos como este que he tenido a lo largo de mi trayectoria
”.
De hecho, podemos
referirnos a esta imagen como una reminiscencia de las grandes
obras barrocas que de esta iconografía existen en el territorio
andaluz, inspirada quizá en el monumental Ecce Homo que
tallara Luisa Roldán en 1684 y que recibe culto en la Catedral de
Cádiz, o en las grandes esculturas de los maestros granadinos,
principalmente Los Mora.
Incluso cabe la posibilidad de hablar
de una joven artista que, a través de las creaciones de aquella
época primigenia en su devenir profesional, volcaba sus anhelos y
desasosiegos en las imágenes surgidas de su gubia, lo que le valía,
como a tantos otros artífices, una posibilidad de manifestar lo más
intrínseco de su espíritu, transcribiendo en la talla su verdadero
estado de ánimo. Ello acontece con la imagen de Ntro. Padre
Jesús Nazareno para la Asociación de la Humildad del Polígono
de San Pablo
(2),
en su ciudad, Sevilla, pues según manifiesta la
propia escultora
“El Nazareno del Polígono, se realizó en unos de los
momentos más complicados de mi vida personal, ahí lo dejo. A él, me une
algo especial”.
Pero aun continuando en la senda marcada por los grandes maestros del pasado, ella tiene
claro
que “A través de los siglos, en el arte siempre ha influido la sociedad del momento; el artista no puede
desvincularse nunca de la época que le toca vivir, todo el aprendizaje adquirido con sus propias vivencias
1. Imagen del Ecce Homo de Algeciras
junto a la escultora, 2003.
2. Ntro. Padre Jesús Nazareno para la
Asociación de la Humildad del Polígono de
San Pablo, Sevilla. 2002