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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
parte inéditas, sobre asuntos varios, pero donadas por sus autores a esta gran obra común de LA
CARIDAD. Destacar un texto de la introducción que define claramente la motivación de sus autores
a realizar este libro, dice así: «
Son pues, las páginas de este libro, antes que hojas entresacadas de las coronas
que ciñen a sus sienes nuestros poetas, ofrendas devotamente suspendidas en las aras de la Caridad. No cono-
cieron esta virtud, triunfo del divino amor y prenda de la redención humana, los sabios héroes del paganismo.
En sus estériles corazones sólo cabía la compasión sin el mérito del sacrificio, sin el galardón, tanto más seguro
cuanto menos ambicionado, que reserva a nuestro anhelo la virtud de la caridad
».
La caridad se hace patente en este libro, en medio de los poemas, aludiendo a ella como for-
taleza de Dios, ante las calamidades que sufrimos sus Hijos. Así nos vamos encontrando, durante
todo el recorrido versos que enaltecen la virtud de la Caridad.
Caridad, no hay para ti
clases, ni nombres, ni tierras:
Generosa Soberana
en todas las almas reinas.
¡
Qué cuantos han ayudado
a remediar la miseria.
De los pueblos de Levante,
mil veces benditos sean!
Julia de Asensi
Al leer el libro, podremos darnos cuenta, como se acentúa la acción caritativa y social de todos
aquellos que ayudaron con su aportación a la desgracia sufrida. Es el amor en que impulsa la caridad,
así la comunidad eclesial tiene su origen en el amor divino y la caridad es el principio de la vida y del
hacer de la comunidad cristiana en el mundo; es
el corazón de toda auténtica evangelización
. Con la ac-
ción caritativa se hace justicia a la persona, porque se le devuelve su dignidad.
Y qué ¿ya no hay esperanza?
¿Todo en el mundo acabó?
¡No! La Santa Caridad,
hija querida de Dios,
desciende a darles amparo.
En su regazo de amor,
acudid en torno suyo,
la caridad os llamó;
Que santo, mar de consuelos
abisme al mar del dolor;
Vuestros cantos, vuestro genio
armas poderosas son;
haced que de la esperanza
Renazca el radiante sol.
Pedid, implorad por ellos,