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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Y os bendecirá el Señor;
Flor de adelfa es el talento
Cuando calla el corazón,
Sentid de las buenas obras
El ambiente encantador;
Y dadles de vuestro genio
Una limosna por Dios.
J. de Dios de la Rada y Delgado
La caridad es la virtud reina, el mandamiento nuevo que nos dio Cristo, por lo tanto es la base
de toda espiritualidad cristiana. Es el distintivo de los auténticos cristianos. n esta virtud se encuen-
tran la esencia y el núcleo del cristianismo, es el centro de la predicación de Cristo y es el mandato más
importante. Jn 15, 12; 15,17; Jn 13,34. No se vivir la moral cristiana haciendo a un lado a la caridad.
¡Oh caridad! ¡
Qué dones tan preciados
bebe el mortal en tu divina esencia!
Tú los humanos odios reconcilias,
Tú vences del altivo la soberbia:
Para tu corazón no hay extranjeros,
Hay hermanos no más, donde tú imperas.
Existe un solo padre y una patria.
Donde la voz de Dios siempre resuena.
No hay corazón que tu poder resista
Y
¿
cómo resistir a la hechicera
Dulzura de tu voz, si un eco suave
De la voz de Jesús reside en ella?
Josefa Estevez de G. del Canto
Como testigos y misioneros de la Caridad hemos podido comprobar que el don del amor, cuyo
origen, fundamento e impulso viene de Dios, lo que dará sentido a toda nuestra actividad evangeliza-
dora. Debemos ponernos en camino, para experimentar, como el samaritano, que no es difícil encon-
trarse en el camino con grandes desigualdades y carencias, en todos los órdenes de la vida.
Los que el camino atravesáis del mundo,
Ved si hay dolor como el de Murcia triste,
Si hay azote de Dios más iracundo,
O si mayor desolación existe.
Pero el abismo al contemplar profundo,
España, patria mía, tú gemiste,
Y al suplicar de Murcia, la mendiga,
Abriste corazón y mano amiga.
Y Galicia también, que en sus umbrales,
Ve la miseria pálida sentada,