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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Y en restaurar tu beldad
Con intenso amor se afana:
Como ayer, serás mañana:
Lo quiere la Caridad.
Antonio Arnao
Murcia no se entiende sin su Huerta, que se extiende por toda la Vega Media del Segura, por
la que discurre el río Segura en su marcha hacia el mar. Durante siglos y siglos esta Arcadía, como la
bautizara el poeta Sánchez Bautista, fue admiración y asombro de cuantos la visitaban.
La Huerta de Murcia
¡
Qué hermosa es la fértil vega,
Siempre de verde vestida,
Que baña manso el Segura
Con sus ondas cristalinas!
Murcia, Murcia, tu ventura
¡Cuántas ciudades envidian!
¿Cuál tiene más claro cielo?
¿Cuál más perfumadas brisas?
¿
Dónde, sino en ti, en el mundo
Cuando
á
la tierra sin vida
Entierra el helado invierno
Bajo las nieves que hacina,
Se alza la primavera?
Zacarías Acosta y Lozano.
Creados a imagen del Dios único y dotados de una misma alma racional, todos los hombres
poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son
llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dig-
nidad.
Catecismo de la Iglesia Católica.
Al más pudiente, al más desheredado
Deben llegar las angustiosas frases
Del poeta en favor del desdichado;
La caridad no reconoce estado,
Ni condiciones, ni opinión, ni clases;
Todo es, por ser caritativo, hermoso,
Y acaso el Dios, el Mártir del Calvario,
Sacrificado en leño doloroso,
Antepone al favor del poderoso
La ofrenda del hambriento proletario!
Vosotros que dorada esta existencia
Veis transcurrir como ilusión radiante,