Página 94 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
Sacrificad más oro
á
la indigencia;
Pues por mucho que hagáis, vuestra conciencia
Ha de deciros que no hacéis bastante.
Veis transcurrir como ilusión radiante,
El pobre que por dar una esperanza,
De humilde harapo o negro pan se priva,
Amor demuestra y caridad más viva;
Y si en el mundo el galardón no alcanza,
¡En cuenta Dios se lo tendrá allá arriba!...
Hidalgos hijos de este noble suelo;
Genios del bien, caritativas damas:
Apiadaos de tanto desconsuelo;
Avive ardiente vuestro santo celo
La caridad con sus benditas llamas.
Valentín Marín y Carbonell
La virtud de la solidaridad va más allá de los bienes materiales. Difundiendo los bienes es-
pirituales de la fe, la Iglesia ha favorecido a la vez el desarrollo de los bienes temporales, al cual con
frecuencia ha abierto vías nuevas. Así se han verificado a lo largo de los siglos las palabras del Señor:
“Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura” (
Mt
6, 33):
Ca-
tecismo Iglesia Católica.
Es mucho más: es el hombre
Que del corazón las fibras,
Ante el humano infortunio,
Hondamente siente heridas;
Es el adalid cristiano
Que abrasado en la fe viva
De la caridad, gozoso,
De su propio bien se olvida;
Es el héroe, en cuyo pecho
Arde la llama divina
De aquel soberano impulso
De las almas escogidas
Que á humanidad, patria, gloria.
Hasta el vivir sacrifican;
Don que no premia la tierra
Con sus ‘mercedes mezquinas,
Sino Dios con los tesoros
De su bondad infinita.
El Marqués de Valmar.