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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
bajo el agua os sentís en la agonía,
tener fe y esperad! – la tierra entera
va a ir a ayudaros a salir del lodo;
y a vuestra limpia juventud primera
volveros con placer del mundo todo
la Caridad universal espera.
Desde Madrid al pueblo más lejano
Os van a enviar América y Europa
Y hasta el Industrial y el Africano,
Preciso pan, indispensable ropa,
Y oro reparador con larga mano.
¿
Murcia, Lorca, Orihuela y Almería!...
aquí para atajar vuestra agonía
piden y dan de el procer al villano;
y en esta miserable poesía,
hasta el viejo poeta castellano
su bendición y su óbolo os envía.
José Zorrilla.
El apóstol san Pablo ofrece una descripción incomparable de la caridad: «La caridad es paci-
ente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su
interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.
Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta» (
1 Co
13, 4-7).
Te he sorprendido, Caridad hermosa,
Dama gentil, bajando temerosa
La carcomida escala vacilante
De la humilde buhardilla
Do sufre la desgracia vergonzante.
Recogiendo la falda rumorosa,
Recatando en los pliegues de tu velo
Las rosas del pudor en tu mejilla,
Y tal vez una lágrima que brilla
Y que un ángel recoge allá en el cielo.
Alejandro Harmsen (Baron de Mayals) Alicante.
Fruto del Espíritu y plenitud de la ley, la caridad guarda los
mandamientos
de Dios y de Cristo:
“Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor” (
Jn
15, 9-10;
cf
Mt
22,
40;
Rm
13, 8-10).
Cristo murió por amor a nosotros cuando
éramos todavía “enemigos” (
Rm
5, 10). El Señor nos
pide que amemos como Él hasta a nuestros
enemigos
(cf
Mt
5, 44), que nos hagamos prójimos del más