Page 126 - Rosario Corinto 08
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No te muevas de tu sitio,
que, de noche, peregrino,
al cielo que tú me inspiras.
Caridad del alma mía.
Acógeme en la alegría
de tu eterna creación.
Caridad de los mortales.
Hazme saber cuánto vales
en la fuerza del perdón.
Una vez que conversemos
que sea lo que sabemos
la osadía de quererte.
Para que nunca me olvide
que,si hablas y me pides,
haya vida tras la muerte.
Caridad de lo que soy.
Caridad que a donde voy
tan solo hay un camino.
Caridad, primero a mí.
Que vengo a verte y volví,
por las gotas del Rocío.
Extraño eso que tienes
porque tan disimuladamente,
me has hecho hombre del barro.
Quiero volar a tu nido,
sin despertarte con ruidos
porque eres también humano.
Osadía de este amar,
que se agita al palpitar
en los surcos de la carne.
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