Page 10 - Rosario Corinto 11
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JOSÉ MANUEL LORCA PLANES

Obispo Diócesis de Cartagena

Carta abierta a las Hermandades y Cofradías

 Queridos cofrades.
                         Os deseo la paz y que el Señor esté muy presente en vuestros corazones durante todo el
                 año de gracia que estamos viviendo. Doy gracias a Dios por la experiencia gozosa y de caridad
que se va viendo en todas las hermandades y cofradías de la Iglesia de Cartagena, porque habéis puesto en
un lugar preferente durante el tiempo de Cuaresma y de Semana Santa a los que tienen menos recursos, a los
hermanos más necesitados y eso es un signo de que el amor de Jesús Crucificado está siendo la luz que ilumina
vuestro caminar. Con ese testimonio se ve cumplida la Palabra de Dios: «Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en
las entrañas. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios. Señor, tú lo sabes».
Vuestra experiencia, hermanos y cofrades, es la misión, es anunciar la grandeza y la misericordia del corazón de
Dios, siempre en fidelidad, como hijos de la Iglesia.
       Este año tiene notas especiales para poder asumirlas cada cofradía, porque os ayudarán a renovar vues-
tras experiencias cofrades y os aportarán más razones para vivir la espiritualidad que os caracteriza al ser testigos
privilegiados de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor, me refiero al Año Jubilar de Caravaca de
la Cruz 2024. El Papa nos dice que «la cruz es la medida del amor, siempre. Es verdad que se puede amar sin
cruz, cuando no hay cruz; pero cuando hay cruz, la forma en que cargo con la cruz es la medida del amor. Es
así»1. Vosotros estáis especialmente invitados a acercaros al árbol de la Cruz donde estuvo clavada la salvación
del mundo, a la Cruz bendita donde Cristo abrió sus brazos de par en par y nos mostró el gran amor que nos
tiene, su misericordia infinita que nos libera de toda culpa. Anotad en vuestras agendas que ¡este año vamos a
peregrinar juntos! Que este año será una oportunidad para fortalecer vuestros sentimientos cofrades, para sen-
tiros más cercanos los unos a los otros y trabajar por una hermandad o cofradía donde os sintáis más en familia.
       La razón de peregrinar es sencilla: Caravaca de la Cruz se convierte en un foco de espiritualidad y de
esperanza, será para todos la luz que nos ilumina, el signo más grande del amor entregado. Peregrinar a Ca-
ravaca supondrá entrar en el misterio de amor que nos ha ofrecido Jesucristo, vamos a Caravaca a participar
de su misericordia y de su perdón para sentir la fuerza de la alegría y salir de allí cargados de la esperanza que
necesitamos para afrontar el día a día con un corazón cristiano. En Caravaca de la Cruz seguiremos escuchando
las palabras de Jesús que nos invita a caminar: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo os
aliviaré» (Mt 11, 25-30).
       No tengáis miedo, aprovechad esta oportunidad que nos regala el Señor en este año, no perderéis vuestra
identidad, la que caracteriza a cada cofradía, al contrario, aprenderéis más y mejor las palabras de Jesús, que
nos decía: «Misericordia quiero y no sacrificios». Es cuestión de levantarse, de ponerse en pie, como la Virgen
María, que «se levantó y partió sin demora» (Lc 1, 39). Es el momento de soñar, de iluminar con el color es-
peranza y comprometerse por un mundo nuevo, como hizo la joven María.
       Este Año Jubilar va a ser un año para la verdadera conversión, para aceptar la voluntad del Padre, para
agradecerle el regalo de la Iglesia y renovar la participación, la comunión y la misión a las que estamos llamados
por el Santo Padre, el Papa Francisco, como hermanos cofrades en este tiempo sinodal.
       Os encomiendo a la maternidad de la Santísima Virgen María, que la invocaremos con muchas advo-
caciones: Piedad, Caridad, Dolores, Angustias, Amargura, Consolación, Misericordia... En nuestra Señora
estarán puestas todas nuestras miradas de petición y suplica, las necesidades de la gente que lo está pasando
mal y os pido que oréis, para que a nadie le falte su auxilio. Ánimo, amigos, preparad una Semana Santa donde
vosotros mismos estéis implicados en la propia conversión del corazón y no olvidéis estas palabras del Papa:
«¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Si´,
abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontrareis la verdadera vida». Que Dios os bendiga y os
conceda la paz.

1PAPA FRANCISCO, A los participantes en el Capítulo General de la Orden de San Agustín, 13/09/19.

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