Page 142 - Rosario Corinto 11
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VI ESTACIÓN
                                                    Un lienzo donde estampado

                                                        quedó su rostro divino
                                                         la Verónica previno
                                                        viendole tan fatigado.

                                                      ¡Oh mi redentor amado!
                                                      ¡oh Jesús mi dulce esposo!
                                                      quién fuera tan venturoso

                                                        que de tu divina cara
                                                          el original lograra
                                                         para salir victorioso.
                                                          VII ESTACIÓN

                                                   Con angustia y con quebranto
                                                        mi Redentor afligido
                                                        segunda vez has caido

                                                     junto a la puerta del llanto.
                                                      Pecador no peques tanto
                                                     trata de enmendar tu vida
                                                       que tu culpa desmedida
                                                         y tus obras desleales
                                                       son motivo de sus males
                                                         y causa de su caida.
                                                          VIII ESTACIÓN
                                                       No lloréis dice amoroso
                                                        a las mujeres piadosas
                                                      que en su llanto pesarosas
                                                          le veían doloroso.
                                                      En mi pasión con reposo
                                                       estad hijas muy serenas

                                                     porque las lágrimas buenas
                                                        que nacen del corazón
                                                        lágrimas de culpa son
                                                       y no lágrimas de penas.
                                                           IX ESTACIÓN
                                                       De tus pecados rendido
                                                       y de tus culpas cargado
                                                       por librarte del pecado
                                                         tercera vez ha caído.
                                                         Mírale desfallecido
                                                          y no le seas tirano
                                                       que este señor soberano
                                                      por tener algún consuelo
                                                        levantándose del suelo
                                                        te pide le des la mano.

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