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JOSÉ MANUEL LORCA PLANES

Diócesis de Cartagena, 2025

A las hermandades y cofradías en el Año Santo de la
Esperanza

 La paz del Señor sea con todos vosotros, hermanos cofrades.
              El tiempo pasa veloz, pero aquí estamos siempre vivos, siempre en acción, siempre preparando con mu-
              cho empeño el acontecimiento central del año, que comienza en el camino cuaresmal y nos conducirá
a las celebraciones pascuales, habiéndonos centrado en Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la
muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2, 8). Unidos a la invitación del Santo Padre, el Papa Francisco, nos preparamos
para renovar nuestra esperanza con el corazón abierto al amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas
en Cristo. Este es el verdadero sentido de ser cofrade y de participar en este misterio de amor, este es del camino
cristiano, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.
       Es verdad que vosotros estáis preparando la Semana Santa todo el año, pero ha llegado el momento de pone-
ros en marcha, porque Dios nos ha vuelto a recordar la necesidad de vivir la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día
resucitará» (Mt 20, 19). Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con
Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni
con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su corazón abierto.
       En vuestra experiencia de salir a la calle con el misterio del Amor de Dios no podemos olvidar «decir palabras
de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan, en lugar de palabras que humillan, que
entristecen, que irritan, que desprecian»1... ¡Qué poca cosa se necesita para ser testigos de la esperanza!, es suficiente
con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una
sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia»2.
       El tiempo ya próximo a la Semana Santa, tenedlo en cuenta, es para esperar, para volver a dirigir la mirada a
la paciencia que Dios tiene con nosotros. Eso sí, debemos aprovecharlo para una oportunidad para la reconciliación,
a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5, 20). Al recibir el
perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos converti-
mos en difusores del perdón con nuestras palabras y gestos, siendo capaces de reconstruir nuestra fraternidad. A esta
esperanza nos acogemos todos los cristianos, porque estamos llamados a ello durante este Año Santo 2025.
       Queridos cofrades, pensad si podéis este año intensificar vuestros buenos propósitos, el estilo que caracteriza
a un verdadero cofrade que sabe que sirve al Señor en una eficaz labor evangelizadora, con sencillez, pero con la
convicción de la necesidad de cuidar la relación con Dios y con los hermanos. Buscad con anhelo lo esencial, lo
que verdaderamente importa, sabiendo dejar atrás todo lo que no ayude a vivir una plena fraternidad, pero pedid
la ayuda de Dios, que la regala en abundancia. El camino para estar en contacto continuo con el Señor es sencillo,
el recogimiento y la vida interior, la oración sincera sabiendo que estás delante de quien te ama. Esto te ayudará a
iluminar los desafíos de la vida y a tomar las correctas decisiones en medio de las responsabilidades
       Os deseo que viváis una Semana Santa y todo el año con esperanza, como testigos del tiempo nuevo, en el
que Dios «hace nuevas todas las cosas» (cf. Ap 21,1-6); conforme a la esperanza de Cristo que entregó su vida en la
cruz y que Dios resucitó al tercer día, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de
nuestra esperanza (cf 1 P 3,15).
       Os espero este año 2025 en la Catedral, templo jubilar, pasada la Semana Santa, para dar gracias al Señor por
lo vivido y también para lucrar las indulgencias que el Papa Francisco nos ha concedido.

                                                                                                      +José Manuel Lorca Planes
                                                                                                             Obispo de Cartagena

1 PAPA FRANCISCO. Carta encíclica Fratelli tutti, 223.
2 PAPA FRANCISCO. Fratelli tutti, 224.

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