Página 54 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
barbado y con ropajes y gorro orientales. (fig. 42)
La Cofradía del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas de Jerez se fundó en 1615. Cin-
cuenta años más tarde la hermandad contrató la hechura de una escultura de Cristo coronado de
espinas con el alemán Pedro Gras y el flamenco Elías Mer. No hay plena seguridad que la imagen
actual sea la encargada a estos artistas, pero estilísticamente no hay duda que se trata de una talla de
la segunda mitad del siglo XVII (fig. 43). Los parecidos con el Cristo de la Coronación de la Herman-
dad del Valle de Sevilla, que tiene una cronología similar y del que hablaremos más adelante, son más
que evidentes. No conozco información de las imágenes secundarias que acompañarían al Coronado
de Espinas de Jerez, tan solo dos referencias, que en torno al año 1900 se incorpora un nuevo romano
para el paso del Señor y que en el año 1944 la cofradía jerezana le compra el trono y cuatro soldados
a la Hermandad del Prendimiento de Sevilla. Las figuras secundarias actuales fueron realizadas por
el escultor sevillano Luis Álvarez Duarte en 1975 (fig. 44). Se trata de cuatro figuras de vestir: dos
soldados romanos, un sayón y un sanedrita. Esta mezcolanza de personajes y vestimentas es muy
característica de los grupos de misterio andaluces, especialmente de la escuela sevillana.
En Sevilla, la cofradía de El Valle pone en la calle el Jueves Santo tres pasos procesionales,
siendo el primero el de la Coronación de Espinas. La imagen de Cristo fue realizada por Agustín de
Perea en el último cuarto del siglo XVII (fig. 45), y donada a la cofradía en 1687 por un mayordomo de
la hermandad. Entre 1730 y 1735 se completó el misterio con las figuras secundarias de “judíos” que
realizó Jerónimo Roldán. Pero estas imágenes fueron sustituidas por otras provenientes del extinto
paso de la Entrada Triunfante de Triana. Se trataba de dos soldados que con palos encajaban la corona
a Jesús, dos sayones que arrodillados se burlaban de Él y un sacerdote que observaba la escena (fig.
46). Estas cinco figuras acompañaron al Señor entre 1881 y 1908. Entre 1909 y 1922 tan solo procesionó
la imagen del titular (fig. 47), hasta que en 1923 se estrenó la actual configuración del misterio, con
cuatro esculturas secundarias realizadas por Joaquín Bilbao. Dos le colocan la corona y otras dos se
postran frente a Él burlándose y haciéndole reverencias (fig. 48). Sin que se trate de una referencia
literal, la visión de conjunto que ofrece la escena recuerda a las coronaciones de espinas que conci-
biera Tiziano allá por el siglo XVI.
Más original resulta la Coronación de Espinas que el escultor genovés Antón María Maragliano
realizó en 1710 para la Semana Santa de Savona en La Liguria, Italia (fig. 49). Si bien se repiten aspec-
tos iconográficos ya vistos: Cristo sentado, la clámide sobre los hombros, la vestimenta de los sayones
o el que se usen guanteletes para encajar la corona, la composición resulta insólita, especialmente por
el modo en que el esbirro agarra del cuello y empuja a Jesús hacia el otro verdugo, para que éste le
encaje las espinas sin piedad (fig. 50).
Un paso bastante desconocido pero de un gran interés es el que la Cofradía de la Vera Cruz de
Bilbao encarga en 1745 al escultor burgalés Manuel Romero Puelles (fig. 51). El grupo se compone de
cinco figuras: Cristo con la caña y la clámide, tres soldados vestidos anacrónicamente con uniformes
que recuerdan a los de la guerra de Sucesión Española y un chaval arrodillado que le hace burla al Se-
ñor. Estilísticamente está dentro de la escuela castellana, con claras reminiscencias de la imaginería de
Gregorio Fernández, aunque otros aspectos como el tratamiento de los paños, el ritmo y el dinamismo
de la composición revelan que se trata de una obra realizada ya en el siglo XVIII. Iconográficamente
resulta llamativo como Manuel Romero resuelve la coronación de espinas, ya que fusiona la manera