Página 55 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
de encajarla con un palo y la de colocarla con las manos, ya que cada uno de los soldados que llevan
a cabo la acción utilizan un método diferente.
La Hermandad de San Gil de Écija, ya en el siglo XVII, sacaba en procesión el grupo de La
Coronación de Espinas. Se trataba de una imagen de tamaño menor que el natural, acompañada de
dos sayones coronándole de espinas. En 1848 el Arzobispado de Sevilla prohibió la salida procesional
de este misterio, aduciendo falta de calidad. Al parecer, la imagen cristífera de este grupo se conserva
en un retablo de la iglesia de San Gil (fig. 52). En este momento debieron encargar a Santiago Baglietto
un nuevo Cristo coronado de espinas, pero la hermandad no debió quedar contenta, pues en 1864 An-
tonio Alba transformó un busto de Ecce Homo, que se encontraba en la iglesia de San Gil, en el nuevo
titular de la Coronación de Espinas. Le añadió piernas a la imagen e incorporó dos romanos, que a iz-
quierda y derecha del Señor, uno le entregaba la caña y otro le coronaba de espinas (fig. 53) Pero aquí
no terminan los avatares de este misterio, ya que en 1991 la hermandad de San Gil decidió encargarle
al escultor local Rafael Amadeo Rojas la restauración del titular. La restauración también conllevó el
tallado de unas nuevas piernas y la sustitución de las imágenes secundarias entre 1992 y 1998. En la
actualidad el grupo procesional se completa con un sayón, un soldado romano, un centurión, Pilatos
y un sacerdote judío (fig. 54).
Resulta llamativo, que de los seis conjuntos procesionales analizados, tan sólo dos se puedan
contemplar tal y como los concibió su creador en el siglo XVIII. Como hemos comprobado, en estos
grupos lo que perdura, con mayores o menores alteraciones, es el titular, mientras que las figuras
secundarias han ido siendo transformadas o sustituidas a lo largo de los siglos. Aún así, pese a todos
estos cambios, las innovaciones iconográficas no han sido demasiado significativas.
Llega el momento de analizar la iconografía de la coronación de espinas en los pasos pro-
cesionales realizados a partir del año 1900. Los dos primeros ejemplos son del escultor valenciano
Francisco Borja, que en la primera década del siglo XX acometió dos conjuntos que hoy procesionan
en Zaragoza (fig. 55) y Burgos (fig.56). Al margen de otros aspectos como la vestimenta de las figuras
secundarias, lo que más llama la atención es como el soldado romano le encaja la corona de espinas,
ayudándose ya no de un palo, sino de unas tenazas.
Los siguientes ejemplos que vamos a ver se realizaron en fecha posterior a la Guerra Civil. Son
tres obras que se mueven en la esfera de la escuela de imaginería murciana y levantina. Se trata de la
Coronación de Espinas de Orihuela, del escultor de Pilar de la Horadada Manuel Ribera (fig. 57), la
de Cartagena, tallada por el valenciano Federico Collaut Valera (fig. 58) y la antigua de Daimiel, que
realizara el escultor murciano Lozano Roca (fig. 59). Dejando al margen consideraciones artísticas o
de calidad, lo que se observa es que son escasas las innovaciones iconográficas, repitiéndose modelos
ya desarrollados con anterioridad. Quizás lo único a destacar son los instrumentos para encajar la
corona que eligen Collaut Valera y Lozano Roca. En el primer caso una vara flexible y en el segundo,
al igual que Francisco Borja, unas tenazas.
Al llevar a cabo una revisión de los pasos procesionales que sobre la Coronación de Espinas
se han realizado en el último tercio del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI, hay varios aspectos
iconográficos que llaman la atención. El primero es que en aproximadamente el 50 por ciento de los
misterios seleccionados, la escena que se representa es el instante previo a la imposición de la corona