Página 56 - Rosario Corinto 03-2016

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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
de espinas. En la mayoría de los casos, un soldado romano, y no un sayón, levanta en alto la corona
y se dispone a colocarla sobre la cabeza de Jesús. Sirva como ejemplo las coronaciones de espinas de
León (fig. 60) y Zamora (fig. 61), ambas de Higinio Vázquez, la de Ardil Pagán, que realizara para
nuestra cofradía en 1997 (fig. 62), la de Lorca, salida de las manos del artista sevillano Navarro Artea-
ga (fig. 63) o la del también sevillano Darío Fernández Parra (fig. 64), que vino a sustituir la de Lo-
zano Roca en Daimiel. Otra variación iconográfica que se aprecia en estos últimos años, es que ya no
siempre Jesús aparece sentado. En ocasiones va a recibir la corona de pie, como ya hemos visto con el
ejemplo de Lorca, o justo después de ser azotado, en representaciones que están a medio camino entre
la flagelación y la coronación de espinas, como se puede comprobar en los pasos de Martos (fig. 65) y
Valencia (fig. 66). Por otro lado, también se puede apreciar como, por lo general, la indumentaria de
los soldados romanos es más historicista (fig. 67) o (fig. 68), en algunos casos incluso influenciada por
el cine. Pero también, sobre todo entre los imagineros andaluces, perduran esos uniformes de fantasía
(fig. 69) y (fig. 70), que en cierta medida son deudores de los atuendos de los armaos, especialmente de
la Centuria Macarena. Por último, y para concluir con este capítulo, resulta llamativo que pese a que
los últimos estudios certifican que la corona de espinas debió tener forma de casquete, los imagineros
aún mantienen la representación tradicional en forma de diadema. A este respecto, me llama la aten-
ción que Juan Manuel Miñarro, gran estudioso de la Sábana Santa, en su paso para Valencia no haya
introducido una corona historicista. De todos los casos analizados, tan solo Darío Fernández Parra, en
su misterio para Daimiel, parece dar el paso en esta dirección, pues aunque no llega a ser exactamente
una corona de espinas tipo
pileus
, si se aproxima a la fisonomía que ésta tendría en su día.
La iconografía de la Coronación de Espinas en la imaginería de José Antonio Hernández Navarro.
José Antonio Hernández Navarro ha acometido hasta en cuatro ocasiones la temática de la
coronación de espinas, dos para la ciudad de Murcia, una para Hellín y otra para Totana. Iconográfi-
camente la más tradicional es la primera, algo lógico teniendo en cuenta que fue el primer paso proce-
sional que realizó en su carrera. Para la Semana Santa de 1982 la Real e Ilustre Cofradía del Santísimo
Cristo del Perdón de Murcia decidió sacar en procesión un nuevo grupo escultórico, La Coronación
de Espinas. Se trataba de un pasaje que aún no estaba representado en las procesiones de la ciudad,
y a tal efecto se convocó un concurso al que se presentaron José Hernández Cano y José Antonio
Hernández Navarro, resultando elegido el proyecto del segundo. Hernández Navarro decidió crear
un grupo de tres figuras, Cristo sin clámide sentado sobre un taburete de madera, un sayón que le
ajusta la corona en la cabeza y otro que frente a Él le entrega una caña y le saca la lengua en gesto de
burla (fig. 71). Tampoco la vestimenta de los sayones aporta excesiva novedad a lo ya existente, pues
el joven escultor decidió continuar con los modelos salzillescos fuertemente implantados en Murcia
desde el siglo XVIII. Lo cierto es que resulta sorprendente la enorme calidad de este grupo, más te-
niendo en cuenta que se trata de una
ópera prima
. Incluso hay un aspecto que aporta innovación hasta
en lo iconográfico, ya que con lo que se ayuda el sayón para encajarle la corona a Cristo es el mango
del flagelo, detalle que yo no he visto en ninguna otra representación.
Quince años después, en plena etapa de madurez, a José Hernández le llega un nuevo encargo
sobre la coronación de espinas (fig. 72). En esta ocasión será para la Cofradía del Cristo de la Coro-
nación de Espinas de Hellín, una hermandad joven que se había fundado tan sólo tres años antes. En
1996 el escultor de Los Ramos acomete la realización del grupo con una iconografía decididamente
innovadora. Cristo se encuentra de pie, a su derecha un soldado le zarandea agarrándole del brazo,