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Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad
tanto te agrada. Mira también el amor que tienen entre sí
parientes con parientes, solo por comunicar en un poco de
carne, y de sangre; y avergüénzate, que no pueda más en ti
la gracia, que la naturaleza, la unión del espíritu, que la de
la carne. Si dices, que ahí se halla unión, y participación en
una misma raíz, y en una misma sangre, que es común a
entrambos; mira cuanto más nobles son las uniones, que el
Apóstol pone entre los fieles ; pues todos tienen un padre,
una madre, un señor, un baptismo, una fe, una esperan-
za, un mantenimiento y un mismo espíritu que les da vida.
Todos tienen un Padre, que es Dios; una Madre, que es la
iglesia; un Señor, que es Christo; una Fe, que es una lumbre
sobrenatural, en que todos comunicamos, y nos diferencia-
mos de todas otras gentes; una esperanza, que es una mis-
ma heredad de gloria, en la cual seremos todos una ánima,
y un corazón; un bautismo, donde todos fuimos adoptados
por hijos de un mismo Padre, y hechos hermanos unos con
otros; un mismo mantenimiento, que es el santísimo Sacra-
mento del cuerpo de Christo, con que todos somos unidos,
y hechos una misma cosa con él, así como de muchos gra-
nos de trigo se hace un pan, y de muchos granos de uvas un
solo vino. Y sobre todo esto participamos un mismo espí-
ritu (que es el Espíritu Santo) el cual mora en todas las áni-
mas de los fieles, o por fe y gracia juntamente, y los anima,
y sustenta en esta vida. Pues si los miembros de un cuerpo
(aunque tengan diversos oficios, y figuras entre sí) se aman
tanto, por ser todos animados con una misma ánima racional , ¿cuánto mayor razón será que se amen
los fieles entre sí, pues todos son animados con este Espíritu divino, que cuanto es más noble, tanto
es más poderoso para causar mayor unidad en las cosas dónde está? Pues si solo la unidad de carne,
y de sangre basta para causar tan grande amor entre parientes; ¿cuánto más todas estas unidades, y
comunicaciones tan grandes?.
Sobre todo esto por los ojos en aquel único, y singular ejemplo de amor, que Christo nos tuvo:
el cual nos amó tan fuertemente, tan dulcemente, tan grandiosamente, tan perseverantemente, y tan
sin interés suyo, ni merecimiento nuestro; para que esforzado tú con este tan noble ejemplo, y obliga-
do con tan grande beneficio, te dispongas según tu posibilidad a amar al prójimo de esta manera, para
que así cumplas fielmente aquel mandamiento que este Señor te dejó tan encomendado a la salida de
este mundo, cuando dijo : “Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros, así como yo os amé.”
“Caridad”, William-Adolphe Bouguereau (ca. 1878). Smith
College Museum of Art, Northampton, Massachusetts
(EEUU).