Page 25 - Rosario Corinto 08
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N SÁNCHEZ-PARRA SERVET
Año
s de la Cuaresma en la oscuridad, podemos glorificarle y servir a A sus ojos el valor de la oración, como el de la
nuestros hermanos, lo cual es vivir como cris- limosna, depende ante todo, tiene necesidad de
n gran honor dirigirme a to- tianos. expresar a Dios su alabanza, su admiración, su
manos corintos. La Semana La limosna; cuando des limosna no sepa tu iz- reconocimiento de estar unidos. Encontremos
a hemos mantenido viva, in- quierda lo que hace tu derecha. La limosna de- a Dios en secreto de la oración y es, primero
na, han sido fundamental la signa un sentimiento de compasión y el ímpetu para adorarlo, darle gracias e implorar su per-
el amor. Quisiera tener una que nos lleva a aliviar a todo el que tiene una dón. Pero al mismo tiempo que nosotros nos
erdo a todos los fallecidos en pena. Desde la parábola del buen samaritano, abrimos a EL, Dios se revela a nosotros; res-
un discípulo de Cristo no puede pasar indife- ponde a nuestras innovaciones y nos pide que
Nuestro Señor inaugura su rente al lado de un hombre que sufre. acojamos las suyas. La oración nos hace entrar
do Sermón de la montaña, El valor de nuestras acciones reside en la inten- así en su pensamiento y nos permite exponerle
unciación de las Bienaventu- ción que nos mueve a obrar. Decía San Agustin, filialmente nuestras necesidades. Y cabe señalar
í como debemos ser los cris- que cuando menos tengamos obligación de dar que nuestra oración ha de ser confiada, sabien-
io ha de sustituir el egoísmo algo a alguien, más desinteresado será nuestro do que nuestro Padre conoce todas nuestras ne-
e santifica. La perfección no afecto. Lo que tenemos que querer para el que cesidades y qué vendrá en nuestra ayuda.
en la exactitud en el cumpli- amamos es, que sea nuestro igual. Ayuno: “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes
nuestros deberes, sino en el El evangelio extendió la exigencia de la caridad (Mt.6, 16)”. A diferencia de la oración el ayuno
mos en nuestras obras, es de- hasta querer y hacer a los demás el bien que de- no es un fin en sí, sino tan solo un medio. El va-
la intención que tengamos al seamos para nosotros mismos. lor de las privaciones corporales depende de esa
como ejemplo tres obras de La limosna consiste en compartir su sufrimien- penitencia interior, de la cual son la expresión
al entendemos obras que jus- to. Para el cristiano la caridad comienza a partir y que sólo Dios conoce. La práctica del ayuno
conforme al juicio De Dios: la del momento en que se priva o se empobrece se encuentra en la mayoría de las religiones de
n y el ayuno. por los demás. La limosna Cristiana es el en- la antigüedad. Se enlaza con la idea general del
sea oculta. Ora a tu Padre, cuentro de dos manos que se tienden una hacia sacrificio, por la cual el hombre atestigua que
ue no vean que lo que haces, otra, la mano de dos hermanos que se juntan, el reconoce la soberanía de Dios. Todo lo que po-
más emocionado y el más dichoso de los cuales see viene de Él .Y debemos dar gracias a Dios
nos es, en cualquier circuns- no es el que recibe, sino el que da más que un por ello. Estos serían los pilares de la cuaresma.
uestra fe. Y aunque esto no deber es una necesidad de nuestro corazón con Que en esta gran Semana Santa de Pasión que
verdadero fiel necesitaría ha- respecto a los que sufren. es una expresión de nuestras tradiciones de arte,
os demás sus convicciones y La oración: Cuándo oréis, no seáis como hipó- cultura ofrezcamos la oportunidad a los demás
critas, que gustan orar en pie en las sinagogas y de contemplar al Cristo de la Caridad y a su
a los demás, Jesús no cuenta en los cantones de las plazas, para ser vistos de Madre la Virgen del Rosario presentes entre to-
entaciones sino con nuestra los hombres: en verdad os digo que ya recibie- dos nosotros, signo de fe, esperanza, conviven-
es necesario que hagamos rui- ron su recompensa (MT.6, 6) cia, solidaridad y tolerancia.
por todas partes, ni siquiera
osotros, Allá donde Dios nos
nuestro hogar, en el trabajo,
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