Page 19 - Rosario Corinto 09
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JOSÉ IGNACIO SÁNCHEZ BALLESTA


              Presidente del Real y Muy Ilustre Cabildo Superior de Cofradías


                   Queridos cofrades del Stmo. Cristo de la Caridad:
                            uchas gracias por la invitación que, como presidente del Cabildo Superior de Cofradías, me
                            hacéis de nuevo para asomarme a las páginas de vuestra magnífica revista Rosario Corinto.
                   MLas publicaciones que cada año editan las diferentes cofradías de nuestra ciudad se erigen en
              vehículo de indudable valor para la trasmisión de proyectos, ilusiones, historia y sentimiento, dando testimonio
              de la realidad viva de todas ellas. Porque una de las cosas que en tiempos de adversidad hemos sabido rechazar
              los cofrades es la resignación a sumirnos en ningún letargo que apagara, siquiera transitoriamente, el alma viva
              y dinámica de nuestro modo de ser y sentir nazarenos. Todos estos medios impresos, que dan a conocer la re-
              ligiosidad, la historia, el patrimonio y el acervo cultural de nuestras cofradías, atesoran al mismo tiempo, por
              la razón apuntada, la capacidad de demostrar que nosotros, los cofrades, hemos estado y seguimos estando en
              permanente actividad.
                   Sin duda tenemos motivos más que suficientes de alegría y de agradecimiento al Señor por haber podido
              al fin, tras lo vivido durante los últimos dos años, retomar felizmente las distintas celebraciones litúrgicas, actos
              y eventos cofrades programados tanto desde el Cabildo como en el seno de cada una de las cofradías y herman-
              dades, todo ello pese a las lógicas restricciones y limitaciones impuestas por la crisis sanitaria en la que aún nos
              vemos inmersos. Quiera Dios que este año quedemos libres de ella y podamos, entre otras muchas cosas, sacar
              a la calle como siempre nuestros anhelados desfiles procesionales.
                   La difícil situación de pandemia que nos asola desde principios de 2020 nos ha hecho vivir las dos últi-
              mas celebraciones de Semana Santa de un modo totalmente atípico desde la perspectiva del mundo nazareno.
              Ciertamente han sido dos años difíciles, marcados por la necesidad imperiosa de unas medidas sanitarias cuya ri-
              gurosidad desnudó nuestra celebración del colorido y fervor popular de sus procesiones. Pero si como cristianos
              no nos abandonamos al desaliento en los momentos más duros, es ahora, al vislumbrar a lo lejos el progresivo
              final de esta crisis sanitaria, cuando más que nunca debemos dar gracias a Dios por otorgarnos los maravillosos
              dones de la fe y la esperanza. Porque gracias a esa fe inquebrantable en Cristo, aquí bajo la advocación de la
              Caridad, y la esperanza que siempre nos transmite, hemos podido superar esta travesía en el desierto. Sepamos
              ahora afrontar, desde la responsabilidad y el sentir nazareno, también desde la alegría y el optimismo que brotan
              de nuestros corazones cofrades, la nueva etapa ilusionante que (D.m.) a partir de ahora puede abrirse de nuevo.
                   Quiero tener un recuerdo muy especial para todos los cofrades de la Caridad, familiares y amigos que se
              han visto afectados por la pandemia que venimos atravesando. En nuestra memoria siempre estarán aquellos que
              nos han dejado, con la certera esperanza de que Dios Padre los tiene acogidos en su regazo.
                    Mi deseo, como el de todos vosotros, es que esta Murcia nazarena recupere pronto la normalidad que
              tanto anhelamos. Preparémonos, pues, para gozar como cofrades, si cabe con mayor fe y entusiasmo que nunca,
              cuantas celebraciones la pandemia nos arrebató. Preparémonos para retomar la actividad cofrade en todo su
              esplendor. Preparémonos, queridos cofrades del Stmo. Cristo de la Caridad, para disfrutar de nuevo, con alegría
              y verdadero fervor religioso, de nuestras procesiones en la calle y volver así a dar testimonio a todo el mundo
              de lo que es nuestra fe y nuestra esencia nazarenas. Ojalá este año, llegado Sábado de Pasión, a las puertas del
              bello Templo de Santa Catalina pueda escucharse esa voz jubilosa y potente que grita: nazarenos de la Caridad,
              ¡procesión a la calle!
                   Muchas gracias.




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