Page 24 - Rosario Corinto 09
P. 24
ESTEBAN DÍAZ MERCHÁN
Sacerdote
Caminar juntos, sinodalidad en nuestra cofradía
abrá algo más característico y necesario en una Cofradía de Semana Santa,
procesionando por nuestras calles para mostrar los acontecimientos de nues-
¿Htra salvación en Jesucristo, que “caminar juntos” a buen ritmo acompasado?
En esos momentos, plenos de olor a incienso, murmullo de ciudad orante y grandes ojos de fe,
comprobaremos cómo cada miembro cofrade respira para los demás, poniendo sus cualidades, sus
tiempos, sus latidos para bien de lo celebrado, que es una auténtica catequesis de fe, una propuesta
en libertad para nuestros convecinos de todo credo.
¿Qué es la “sinodalidad” de la Iglesia? ¿Afecta la sinodalidad de la Iglesia a nuestro mun-
do cofrade? La imagen previa nos puede ayudar a rastrear la motivación que el Papa Francisco
persigue al convocar en toda la Iglesia Católica el presente SÍNODO 2021-2023. Quiere que no
olvidemos que siempre “caminamos juntos”. El Papa nos ofrece a cada uno, desde nuestras respon-
sabilidades de la propia vocación bautismal, dialogar, escucharnos, y así tomar las decisiones más
acertadas en este tiempo que nos toca vivir.
Los términos “sínodo”, “sinodalidad” provienen de 2 palabras griegas unidas que significan:
“caminar” “con”, caminar juntos. Es un término “viejo”, pues está recogido en la Sagrada Escritura
(Hch 9,2; 19,9.23; 22,4; 24,14.22) y a la vez “nuevo”, pues se utiliza cada vez más en la Iglesia para
sensibilizar sobre la urgencia de este caminar juntos por el Camino que es Jesús («Yo soy el Camino
y la Verdad y la Vida» Jn 14,6).
El Papa es quien convoca. La Iglesia, a través del ministerio del Papa, quiere seguir haciendo
camino con todos y desea acertar al tomar decisiones que nos afectan a todos los creyentes y en
consecuencia afectan también a la humanidad. Él necesita conocer la opinión y la voz de todos. El
primer paso es estar abiertos a la acción del Espíritu Santo con nuestra oración confiada.
Es un tema decisivo para la vida y misión de la Iglesia. El Romano Pontífice asegura que es
urgente, pues “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer mi-
lenio”. Está en conexión directa con la puesta al día (“aggiornamento”) que la Iglesia reactivó en el
Concilio Vaticano II (1962-5). En aquellos años de Beatles y triunfos del Madrí, en nuestra familia
de fe se estaban expresando ideas tan importantes como: «Fue voluntad de Dios el santificar y sal-
var a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo
un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente» (Lumen Gentium 9). En aquella
magna asamblea sesentera se nos recordó algo básico: que los miembros del Pueblo de Dios están
unidos por el Bautismo y «aun cuando algunos, por voluntad de Cristo, han sido constituidos doc-
tores, dispensadores de los misterios y pastores para los demás, existe una auténtica igualdad entre
todos en cuanto a la dignidad y a la acción común a todos los Fieles en orden a la edificación del
Cuerpo de Cristo» (Lumen Gentium 32). Es decir que no podemos dejar solos a nuestros pastores,
el Papa y los obispos, los párrocos, los presidentes de instituciones de orden religioso en su labor
de gobernar. Quienes dirigen y rigen necesitan indispensablemente la opinión de todo el pueblo
gobernado, pues “caminamos juntos” en la Iglesia. Si las decisiones afectan a todos, también los
elementos previos necesarios para poder discernir tienen que estar preparados por todos. De ahí la
necesidad de este camino sinodal durante los años 2021 al 2023. Proceso que debe continuar en
adelante, sin fecha de caducidad.
Todos los bautizados, al participar de la función sacerdotal, profética y real de Cristo so-
mos sujetos activos de evangelización, tanto como personas individuales como formando parte
integral del Pueblo de Dios. A todos nos toca arrimar el hombro para dar a conocer a nuestros
contemporáneos que Jesucristo es Salvador. Esto es Evangelizar. Si nosotros, individualmente y
24 25

