Page 64 - Rosario Corinto 09
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Pero no quiero poner término a estas líneas sin citar dos acciones muy significativas. De                     Yo hago votos, cuando se van a cumplir pronto 28 años de la aprobación de las primeras
                        un lado, la hermandad gestiona la  residencia de mayores emplazada en el célebre Hospital de la               Constituciones, por que el espíritu que las alentó siga siempre muy presente en el devenir de la
                        Caridad sevillano, fundación de Miguel de Mañara, cuya capilla, en su altar mayor, representa a               Cofradía de la Caridad, a mayor honra y gloria de Nuestro Señor.
                        Cristo descendido de la cruz, el momento anterior al traslado al Sepulcro, obra maestra de Pedro
                        Roldán. Además, sufraga el coste del mantenimiento de uno de los acogidos en el centro.
                              Finalmente, es preciso reseñar la obra conjunta que llevan a cabo desde hace más de un
                        cuarto de siglo las hermandades sevillanas del Lunes Santo, nueve en total, que sirvió de ejemplo
                        al resto de las jornadas nazarenas. Se traduce en dos colectas anuales, una el Sábado de Pasión (tan
                        querido y señalado para la Caridad murciana) y la otra el sábado anterior a Navidad, dándose
                        cita las nueve cofradías en la sede de una de ellas para la celebración eucarística, la ofrenda, y un
                        desayuno fraterno.
                             Siempre he dicho y escrito que Sevilla es un referente indiscutible en materia de Semana
                        Santa. Y no me refiero a su estética, admirable sin duda, pero muy diferente a la configurada en
                        nuestra tierra a lo largo de siglos de procesiones, sino a la forma de entender, de sentir y de vivir
                        este tiempo litúrgico revestido de expresiones populares y callejeras de religiosidad; a la forma de
                        participar en las cofradías y de hacer de ellas espacio para la evangelización y la vivencia cristiana.               Un detalle del guión de la Hermandad de Santa María  Imagen de Santa Marta, de Sebastián Santos
                             Por eso hay que mirar hacia Sevilla, porque es madre y maestra del procesionismo y del sen-
                        tir cofrade; porque ya trabajaban en la puesta al día de las hermandades tras el Concilio Vaticano
                        II veinte años antes de que por aquí comenzáramos a hablar de ello. Pero el nacimiento de nuestra
                        Cofradía de la Caridad llegó a tiempo de recoger ese nuevo espíritu y esas enseñanzas y reflejarlas
                        en sus primeras Reglas.
                              Hay varios párrafos de la Exposición o Introducción a las Constituciones de la Cofradía
                        de la Caridad, actualmente en revisión, que son la expresión de “las columnas sobre las que nació
                        esta cofradía de penitencia”, y donde se explica en qué se traduce “la necesidad de acompañar con
                        un verdadero apostolado a desarrollar en tres frentes: la piedad, la cultura religiosa y la acción”, el
                        objeto primordial de dar pública veneración a las imágenes.
                             Esos párrafos ilustrativos, desaparecidos, a fecha de redactar estas líneas, del borrador de               La obra de Pedro Roldán en el retablo de la capilla del Hospital de la Caridad  Las imágenes de la Hermandad en el altar mayor durante el Lunes Santo de 2021
                        nuevas constituciones, constituyen la hoja de ruta que dio sentido al nacimiento de una nueva
                        cofradía a las puertas del siglo XXI.
                             En muy pocas palabras, se nos refiere que el esplendor del que la Cofradía se reviste en su
                        salida a las calles, ha de ser reflejo de la piedad interna de los cofrades, para lo que la hermandad
                        debe poner al alcance de sus asociados “los medios para su edificación espiritual”.
                             En cuanto a la cultura religiosa, se considera de suma importancia la celebración de cursillos
                        de formación religiosa y cofrade, así como el contacto frecuente entre los nazarenos, para que pasos
                        y hermandades lleguen a ser equipos de oración, aprendizaje y convivencia.
                             Finalmente, el tercer pilar referido, la acción, se centra en la práctica de la caridad, llenando
                        de significado la advocación escogida para el Cristo titular y por la que es conocida la cofradía, de
                        la que ha de ser “esencia y razón de ser”.
                             Estos fueron los argumentos plasmados en las Constituciones para justificar el nacimiento
                        de la cofradía. Por eso deben estar siempre muy presentes en ella, aparezcan o no en esa Exposición
                        inicial de las Reglas.                                                                                         El Cristo de la Caridad en su traslado   La Virgen de la Penas, imagen mariana   El misterio de la Hermandad de Santa   Un clavel rojo brota entre los lirios
                                                                                                                                             al Sepulcro         de la Hermandad   Marta, en su salida procesional  morados en el punto donde cae la mano
                             Por eso, y porque, como también se ha señalado hasta la fecha en esa normativa, recogen el                                                                                    derecha de Cristo
                        sentir del Directorio Diocesano de Cofradías y Hermandades, cuando indica: “Es muy importante
                        que las Hermandades y Cofradías definan y señalen en sus Estatutos y Reglamentos los instrumen-
                        tos necesarios para que sean realmente lugares de educación en la fe, de celebración de la misma,
                        de caridad y comunicación de bienes, de testimonio de Jesucristo en el mundo”.
                             Y también: “La práctica de la caridad cristiana es uno de los valores más pro- fundamente
                        evangélicas y jamás debieran estar ausentes de nuestras Hermandades y Cofradías. Ante los casos
                        de necesidad, jamás se debiera dar preferencia a gastos superfluos de tronos e -6- imágenes, sabien-
                        do que la imagen viva de Cristo son los Pobres”.







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