Page 132 - Rosario Corinto 11
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Pasión en la distancia

                                                                                         Jaime García Alcázar
                                                                    Periodista y Celador de la Hermandad

                                                                              del Stmo. Cristo de la Caridad

    Es difícil cuantificar algo tan etéreo como la devoción. ¿Cómo se puede medir el amor?
                          ¿A qué fórmula matemática obedece? ¿Acaso está supeditado a métodos mágicos u
                          órdenes sobrenaturales? ¿Necesito el consejo de algún doctor? No creo que nunca ten-
           ga las respuestas correctas para esas preguntas. No creo que una epifanía vaya a revelar el secreto,
           porque de ser así, ¿dónde quedaría el misterio?
                   ¿Será acaso devoción ese latido acelerado que se siente al ver su imagen? ¿Será devoción esa
           lágrima que brota entre los susurros? ¿Puede que sea devoción esa corazonada intensa que te inun-
           da al reconocer su perfil? ¿O será devoción esa frugal fragancia que emana al pasar por su plaza?
                   No me hables de devoción si aún no me has desatado el nudo que tengo en la garganta. No
           me hables de devoción si ni tan siquiera le has dado los buenos días al cuadro que preside tu cama.
           ¿Le has contado ya cómo te ha ido el sueño? ¿Quieres que hablemos de devoción y eres incapaz de
           formular una palabra mientras le miras a la cara? ¿Cómo quieres que hablemos de devoción si aún
           tienes l vela encendida junto a su foto y en un papel tienes escritas las intenciones de tus allegados?
                   Pretendes hablarme de sentimientos tú, ¿precisamente tú? ¿Qué has recorrido miles de kiló-
           metros sólo para poder caminar junto a él un par de horas? Tú, que lo dejaste todo atrás llevándote
           de recuerdo solo una vieja fotografía suya ¿pretendes hablarme de sentimientos? ¿Cómo vas a saber
           lo que es la devoción si en tus momentos de mayor debilidad, cuando todo estaba casi oscuro, sólo
           te aferrabas a su recuerdo y sostenías con todas tus fuerzas su imagen?
                   ¿Cómo pretendes que yo sepa lo que es la devoción si esa estampa que guardas con celo
           en la cartera, aquella que te ha acompañado en cada salida, en cada golpe, en cada caída, en cada
           amanecer y en cada atardecer, aquella que ha escuchado cada susurro y que ha velado cada sueño,
           ya sabe qué es la devoción?

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