Page 133 - Rosario Corinto 12
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La fe sin amor puede degenerar en “ideología cristiana”. No me habéis elegido vosotros a mí, soy
yo quien os ha elegido para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca”. No sois vosotros
los que me lleváis en procesión por los caminos de la vida, soy yo quien os guía para el encuentro
con el mundo que os rodea desde las aceras y balcones. Siempre en vuestra mente un objetivo,
una meta, allá en lontananza. Sin una meta y unos objetivos no hay caminos, o si los hubiera, no
llevarían a ninguna parte. En el corazón una “mística”, es el alimento espiritual que fortalece a los
caminantes. Y durante el trayecto, unos medios, unas acciones y un programa; vividos en frater-
nidad, en “co-fradía”, o hermandad. Hay que comenzar a competir. Mirad que “los hijos de las
tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz”.
Cristo miró a Pedro, y le notó algo agobiado por el peso de la cruz; y de Pedro pasó la mira-
da a la multitud que le rodeaba. Alzó un poco más la vista hasta divisar algunos palacetes y ciertos
barrios de la periferia. Algo triste pasó por su mente que le hizo mudar de semblante. A una señal
del Presidente, el capataz dio un golpe en las andas, los costaleros hicieron la “levantá” y el “Paso”
reanudó su marcha.
“¿Quo vadis?”. Hay cristianos, y con frecuencia, también cristianos convencidos, que ponen
la ideología por delante de la fe. Ideologías humanas: políticas, económicas, materiales, sociales …
Y el compromiso de una fe trascendente queda opacado. El “ser del mundo, ha prevalecido por el
saber estar en el mundo”. Hay que tener mucho cuidado para no reducir la fe a simple devoción.
La devoción sin fe puede convertirse en mera superstición; se necesita una fe vivida y comprome-
tida. La fe debe estar arraigada en el corazón. Pedro, con la mirada fija en uno de los estandartes,
se dirigió a Jesús para preguntarle: “¿Y los políticos? El problema es que muchos dirigentes po-
líticos han dejado de creer en la verdad. Y para discutir, más aún para dialogar, es necesario que
la Verdad exista. El amor hay que buscarlo dentro de la verdad; Y la verdad florece cuando hay
amor”. Y . . . “¿Qué es la verdad?”, preguntó Pilatos antes de lavarse las manos. No era aquél el
momento oportuno para dialogar. Ya todo estaba dicho: “La Verdad soy yo, y el camino, y la vida”.
Pero para el que no quiere caminar, sobran todos los caminos; como sobran todos los lentes para
quien ha perdido la vista. Sí, Pedro, tienes razón, “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en
el precipicio.” Yo he devuelto la vista a muchos ciegos, pero hay ciegos que no quieren ver. ¿Y los
que quieren ver y buscan la luz de la verdad?, preguntó nuevamente Pedro, dirigiendo su mirada a
toda la multitud. Para todos ellos, le replicó el Cristo de la Hermandad de Cofrades, es el Reino de
los cielos. La aventura del Reino invita a arriesgar la vida no para buscar la eficacia temporal, sino
la generosidad en la entrega. La verdad siempre va unida a la belleza y al amor. Ama, Pedro, ama
y llenarás el mundo de belleza.
Pedro, huyendo de Nerón, ¿salvabas la vida o perdías la oportunidad de darla un sentido
para siempre? ¿La eficacia según la lógica humana, o la lógica según los designios de nuestro Padre
Dios? La fe se reafirma en las dudas y preguntas humanas y de esta fe nacerá la esperanza. No olvi-
des que “mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos”.
En la mente de Pedro quedaron grabadas estas palabras, que desde ahora marcarán el sentido de
una nueva vida: el Reino de Dios, los políticos, los “hermanos costaleros”, los perseguidos por
causa de la justicia, los que trabajan por la paz, los caminos de Nuestro Padre Dios . . .
“Quo Vadis?”. ¿Dónde quieres que te lleve tu libertad ¿Qué libertad quieres que oriente tu
vida y la de aquellos que han de evangelizar a tu lado?. ¿La libertad del Hijo Pródigo, de la oveja
perdida, del joven rico . . . o la libertad de Mateo, de Juan, de Lucas o de tantos otros que se han
unido para hacerte presente en sus corazones? Hay una multitud que busca dar sentido a su vida,
pero anda descarriada, “como oveja que no tiene pastor”. Se necesitan “hermanos” comprometi-
dos en la búsqueda de hermanos descarriados.
El “Paso”, reanudó su misterioso peregrinaje iluminando las calles con sus velones; olor a
incienso y a cera quemada, la belleza en el arte, el aroma de las flores y las verdades rumiadas en
los corazones “Co-frades”: El talento recibido no es una moneda, es tu vida y tienes que hacerla
fructificar.
El Buen Jesús apretó con su mano el brazo de Pedro, al tiempo que le señalaba el Circo de
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