Page 39 - Rosario Corinto 12
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nuevamente, en los suntuosos altares para las imágenes en los que las colgaduras, los ricos tejidos,
las lámparas de múltiples luces, las flores naturales y contrahechas, los dorados neobarrocos, se
superponían para el oficio en el mismo altar mayor15. Estas arquitecturas efímeras precedían a los
monumentos de Jueves Santo que -pocas horas después- les sucedían en los mismos presbiterios
o en los lugares preeminentes de los templos; esta sucesión del repertorio “tramoyístico” subraya
el sentido teatral que aún encerraban las iglesias –aún herederas de la grandilocuente mentalidad
tridentina- donde se operaban complejos cambios de escena sorprendentes en apenas unas horas.
El escaso margen de tiempo y el ambicioso entramado plantean la hipótesis de su reutilización
para ambas liturgias aunque, en casos como el de la parroquial de San Bartolomé, hay que mati-
zar tal apreciación pues se diferencia el altar de cultos de la Virgen de las Angustias –soberbio y
cotoso alarde dirigido entre 1884 y 1898 por José Martínez García- alternado con el monumento
sacramental del pintor Sanmiguel, cada uno con su propia estructura y su naturaleza artística di-
ferenciada16.

       Para rematar la fiesta, en contraste con el carácter interno de los cultos de la capital, era
frecuente que las pedanías inmediatas a la capital como Los Dolores o Santiago y Zaraiche cele-
braran procesión en honor a la advocación de los Dolores. Éstas podían llegar hasta los lindes de la
propia urbe en una muestra de orgullo representativo de cada una de estas poblaciones de la huerta
colindante. No sería hasta la segunda década del siglo XX cuando Murcia presenció la primera
procesión de Viernes de Dolores protagonizada por un grupo de devotos de la iglesia monástica
de Santa Ana que, hasta la llegada de la II República, llenaría de ecos procesionales esta jornada
netamente cultual y orgullosamente mariana17.

                               Altar Novena Virgen de las Angustias.
15A este respecto: Diario de Murcia, martes 1 de abril de 1884; sábado 22 de marzo de 1896; y Diario “El Liberal”, Murcia, sábado 26 de marzo de 1904.
16Diario de Murcia, martes 7 de abril de 1896. Los pormenores del soberbio altar efímero destruido de la Virgen de las Angustias se recogen en FER-
NÁNDEZ SÁNCHEZ, J.A., Estética y Retórica de la Semana Santa Murciana: El Periodo de La Restauración como Fundamento de las Procesiones
Contemporáneas, Murcia, Editum, 2014: pp.637-649.
17FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, J.A., “La procesión de la Dolorosa de la Iglesia de Santa Ana de Murcia” en Culto y Palabra, nº57, Murcia, Familia Do-
minicana, 2004, págs. 3 y 4.

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