Page 121 - Rosario Corinto 7
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torno a la advocación Inmaculada de la Virgen.
       La prensa de aquellos años, se hacía eco de todos los actos conmemorativos que se sucedían

en la Región. En Cartagena, se erige un monumento a la Inmaculada como patrona de la Infan-
tería, realizada por el escultor cartagenero Ardil. En Yecla, tuvo lugar la coronación canónica de la
Purísima, patrona de la localidad y que lució un manto donado por la Diputación Provincial para
ese día. Pero en la capital se tenía que hacer algo que persistiera en la memoria de los murcianos
durante años. Esa era la finalidad del aquel momento alcalde Fernández Picón, que quería ser
recordado como el regidor que había planteado una ciudad moderna y distintiva de los valores
vigentes en aquellos años, “una de las más bellas capitales de España”, tal y como decía el titular del
periódico Línea en abril de 1955. Por ese motivo, se organiza en el Ayuntamiento de Murcia una
comisión pro-monumento de la Inmaculada. El 16 de noviembre de 1953 se anuncia que dicha
comisión aprueba el proyecto de los arquitectos municipales, Carbonell y García Palacios, quedan-
do en ubicar dicho monumento en la plaza de Santa Catalina, lo que conllevaría la transformación
urbana de la misma. Se indica también que en 1690, la Inmaculada fue patrona de la ciudad tal
y como atestigua el altar que mandó construir en el trascoro de la catedral murciana el obispo de
Cartagena Antonio Trejo, siendo, según Sánchez Rojas, una de las capillas que más tempranamen-
te se consagra a esta advocación.

       El día anterior a la inauguración, comenzaron los preparativos de la presentación del monu-
mento. Después de visitar las obras municipales, el alcalde junto al Obispo, acudieron a ver cómo
habían finalizado las obras de la plaza donde iba a tener lugar la inauguración. Por la noche, se
celebró un pleno extraordinario donde se trató, como único punto del orden del día, la renovación
del voto que hizo la corporación murciana referente a la defensa del Misterio de todas las Gracias
de la Santísima Virgen María. Ese mismo día, en la prensa, Fernández Picón, se dirigió a los mur-
cianos en los siguientes términos:

       “Murcianos: Mañana, con motivo de la gran fiesta de la Inmaculada Concepción y fecha cente-
naria de Su Definición Dogmática, se van a celebrar actos solemnísimos para perpetuar esta efemérides
gloriosa, que tan gratos e imperecederos recuerdos dejarán en nuestra ciudad. No necesita esta Alcaldía
explicar la importancia de estos actos y lo que representan espiritualmente, pero sí ruega y espera de todos
los murcianos en general que se sumen a los mismos y que, sin excepción, engalanen todos los balcones
con colgaduras y tapices, para honrar a la Virgen en su Concepción Purísima y con motivo de la clau-
sura del Año Jubilar Mariano. Murcia, la ciudad mariana por excelencia, y adelantada entre todas las
ciudades de España en el juramento de mantener y defender la pureza de la Concepción Inmaculada de
la Santísima Virgen, aparecerá engalanada en la mañana de mañana, día 8, primer centenario de la
Declaración Dogmática de tan admirable Misterio”.

       El 8 de Diciembre de 1954 se inaugura el monumento a la Inmaculada. Se trata de una pie-
za de González Moreno que comienza a alejarse de los cánones establecidos. El escultor, muestra
una Virgen joven, de rostro sereno y emoción contenida, desprendiéndose del dramatismo barroco
propio de la imaginería murciana de posguerra. El escultor comienza a mostrar su verdadero estilo,
más elegante y renacentista. Este modelo lo repetirá en sucesivas ocasiones, hasta sus últimas obras,
como en la Virgen de la iglesia de Espinardo, así como Nuestra Señora de los Buenos Libros que se
encuentra en la parroquia de San Francisco de Asís de Murcia, y que fue ejecutada a finales de los
setenta. Este tipo de coincidencias se pueden hallar frecuentemente en la obra del escultor, pues los
modelos que gustan a los clientes los repite en otros trabajos. Se aprecia asimismo, el rasgo carac-
terístico de González Moreno de dotar de movimiento a sus vírgenes dejando escapar un mechón
de pelo (a izquierda o derecha, según los casos) de los velos que las cubren. Hay que añadir que la
pieza la realizó a su regreso de su segunda estancia en Italia, donde se empapó de la obra de Miguel
Ángel, entre otros grandes artistas del Renacimiento italiano.

       Ese mismo día amaneció con un completo programa de festejos religiosos y culturales,
dignos de ese día: una misa en la Catedral, donde tuvo lugar la ordenación de nuevos sacerdotes,
una procesión en la que desfiló una Inmaculada de Salzillo sobre una carroza que realizó el escultor
murciano Nicolás Martínez Ramón y un concierto en el colegio mayor Cardenal Belluga fueron

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