Page 152 - Rosario Corinto 09
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quien residía en Murcia y ostentaba el cargo de Secretario del Secreto del Santo Oficio en Murcia .
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Esta coincidencia cronológica, los años sesenta del siglo XVIII, un momento álgido en la vida pro-
Francisco Salzillo, fesional del escultor, es bastante reveladora puesto que, además de establecer una fecha aproximada
al ofrecimiento de acudir a Madrid –que finalmente aprovecharía su discípulo Juan Porcel– podría
familiar del Santo Oficio de fecharse igualmente el período en que, al menos, estuvo trabajando para la Inquisición.
No es de extrañar que un personaje como Francisco Salzillo optase por trabajar a las órdenes
la Inquisición en la ciudad de Murcia. del Santo Oficio, ya que debía ser un empleo que más que rendimiento económico comportase
prestigio profesional y personal. Como señala el profesor Belda Navarro desde bien temprano la
Nuevos datos documentales. sociedad murciana tuvo en especial estima al escultor, puesto que “no había iglesia, retablo, casa
particular, cofradía o convento que no contara con una escultura salida de su taller. Si alguna duda
Aarón Ruiz Berná quedaba, la realización entera del cortejo de Viernes Santo en Murcia, de una parte importante del
Dr. en Historia del Arte californio de Cartagena y de obras dispersas por todos los rincones de la vieja diócesis cartaginense,
habían llevado su nombre hasta los umbrales mismos de la Corte y habían merecido que el Con-
cejo en el que residía le encumbrara, por su sola condición de escultor, al grado de artista preferido
por la ciudad. Ningún otro lo había logrado con anterioridad” . Por tanto, no debe sorprender
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que la institución eclesiástica quisiese contar con tan reputado personaje para trabajar a su servicio.
Además, es de sobra conocida la relación de la familia con diversas instituciones eclesiásticas, ade-
más de la propia implicación de Francisco Salzillo en la vida religiosa de Murcia, siendo hermano
i nos pusiésemos a repasar todo aquello que se ha escrito acerca de Francisco Salzillo, de varias cofradías y ostentando también el título de mayordomo en la Cofradía de Jesús.
quizás nos abrumaría el volumen de tiempo empleado en intentar poner blanco sobre
Snegro acerca de su trabajo y su vida. Se ha escrito mucho acerca de su producción Concretamente ejercería las tareas de visura y censura de obras de arte en cuantos edificios
escultórica, sobre sus orígenes e incluso sobre su actividad como terrateniente, pero a día de hoy públicos e iglesias se solicitase. Podría encuadrarse su labor en la de “Familiar del Santo Oficio”, un
todavía siguen siendo muchas las incógnitas acerca de su figura. cargo que en centurias anteriores había tenido mucho prestigio y distintas funciones, pero que ya
La biografía de Francisco Salzillo y Alcaraz ha venido siendo engrosada con interesantes adi- en el siglo XVIII había perdido casi toda carga de trabajo. Estos trabajadores eran personas laicas
ciones en cuanto al catálogo de su obra desde casi el momento mismo de su muerte, pues el primer que trabajaban a las órdenes del Santo Oficio en todo aquello que se necesitase, principalmente
investigando a los que habían sido denunciados ante el Tribunal. Según comenta el profesor En-
trabajo biográfico, redactado por Diego Antonio Rejón de Silva entre 1792 y 1796, ya incluía una rique Gacto, en temas artísticos la Inquisición solía centrarse en cuatro causas que podían alterar
selección de las principales obras escultóricas. No obstante, estas primeras biografías de las que se las reglas de la decencia y la moralidad: actuando en imágenes utilizadas de manera inapropiada,
tiene constancia dejan muy de lado la información biográfica propiamente dicha, centrándose más en aquellas que se presentaban de manera irrespetuosa, en las que mezclaban temas indecentes con
en aspectos artísticos y estilísticos de la producción escultórica. De este modo, tal y como apunta escenas religiosas y, por último, todas aquellas que mostraban desnudos o actitudes indecorosas. Y
el profesor David García López, estas primeras biografías ofrecen, aunque parcos, los primeros puntualiza que “fueron objeto de censura las ilustraciones de imágenes, cruces y símbolos religio-
testimonios acerca de la figura y la obra de Salzillo, todavía sin el aura mística y legendaria que sos que, aunque representados con piedad y respeto, y a pesar de haber sido fabricados con buena
impregnará a las obras que durante los siglos XIX y principios del XX se escriban sobre él . fe y a veces hasta con una evidente inocencia, sin ningún atisbo de malicia, sin embargo, por las
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Uno de los aspectos que aparece en estas primeras biografías y que, de hecho, se tiene por circunstancias más variadas (naturaleza del material en que estuvieran fabricadas o grabadas, falta
cosa cierta por todos sus biógrafos posteriores, es su filiación con la Inquisición. Precisamente, de habilidad del artista, etc.) pudieran mover a irreverencia, o dar lugar a falta de respeto” .
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Ceán Bermúdez recoge que fue “Revisor Censor de todas efigies, pinturas, dibujos a fin de que
se reconociesen los que no estuviesen decentes para el culto o fuesen objetos deshonestos” . Este Puede apreciarse, pues, que la relación entre artistas y el Santo Oficio fue bastante fluida y
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cargo también queda recogido en las biografías de Rejón de Silva y de Santiago Bado, junto con que en muchas ocasiones el Tribunal se valió de su trabajo para juzgar acerca de la idoneidad de
la mención a la fundación de la Escuela Patriótica de Dibujo de Murcia, por lo que hemos de ciertas iconografías, hechura de esculturas y pinturas o de actuar sobre estas obras para que pasasen
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suponer que estas dos circunstancias fueron las que más prestigio y reconocimiento social le re- el filtro de la censura .
portaron –obviando su trabajo, claro está. A este respecto, García López pone en relación a los Y es que recientemente ha sido descubierto un documento en las Actas Capitulares del
hermanos Ergueta Vigil con Salzillo, mostrando como nexo de unión el pertenecer al organigrama
del Tribunal inquisitorial. Según argumenta, Baltasar Elgueta Vigil, intendente del Palacio Real
de Madrid se habría puesto en contacto con Salzillo para que acudiese a trabajar a Palacio tras el 3 Además, este mismo personaje había escrito Agricultura de moreras y arte de la cría de la seda en 1761 y es de sobra conocido que el propio Francisco
fallecimiento en 1762 de Gian Domenico Olivieri, encargado del programa escultórico. Y este Salzillo poseía varias fincas dedicadas exclusivamente al cultivo de este árbol, para la producción de seda, especialmente a partir de los años cincuenta. No
es extraño, pues, que ambos personajes entablasen lazos contractuales, si no de amistad. Ibid., pp. 119-120; AA.VV., Francisco Salzillo. Vida y obra a través
contacto, apunta, habría sido posible por mediación del hermano de éste, Antonio Elgueta Vigil, de sus documentos. Repertorio de documentos del archivo histórico provincial de Murcia. Vol. I Murcia, 2006, p. 26.
4 BELDA NAVARRO, Cristóbal, “Los discípulos de Salzillo. Del taller a la academia doméstica”, en BELDA NAVARRO, Cristóbal, Estudios sobre Fran-
cisco Salzillo. Murcia, 2015, pp. 276-277.
5 GACTO FERNÁNDEZ, Enrique, “El Arte vigilado (Sobre la censura estética de la Inquisición española en el siglo XVIII)”, Revista de la Inquisición,
9 (2000), p. 14.
6 Se tiene constancia de varios casos. En Murcia, el pintor Pedro Orrente solicitaría este mismo cargo en 1621, encargándose de supervisar obras de pintura
y escultura. Y aunque procedía de un origen humilde (era condición para acceder poseer cierto estatus social y económico), en atención a sus méritos como
pintor, el Tribunal de Murcia recomendó a la Suprema que atendiese su petición, siendo admitido en 1624-1625 (BLÁZQUEZ MIGUEL, Juan, El Tribu-
1 Estos primeros trabajos, el de Diego Antonio Rejón de Silva, el de Luis Santiago Bado y el de Agustín Ceán Bermúdez, se escribirían entre 1792 y 1798, nal de la Inquisición en Murcia. Murcia, 1986, p. 89). Pero uno de los casos más conocidos fue el de la colocación y consiguiente denuncia de varias estatuas
apenas unos años después de la muerte de Salzillo. Los posteriores escritos proporcionan un interesante compendio de diálogos y anécdotas que segura- en la Alameda del Carmen en la década de los noventa del siglo XVIII. El hecho fue denunciado ante la Inquisición y se remitió consulta a la Suprema de
mente no tuvieron lugar, pero que ayudaron a configurar una imagen atractiva sobre el artista, en consonancia con lo que se escribía sobre los grandes Madrid para que diesen su parecer al respecto. Y para el informe que debía enviarse desde Murcia se decidió contar con la opinión de dos artistas locales: el
artistas del pasado en aquella época. GARCÍA LÓPEZ, David, “«Era todo para todos»: la construcción biográfica de Francisco Salzillo durante el siglo escultor Roque López y el pintor Joaquín Campos (PEÑAFIEL ROMÁN, Antonio, “El ocaso Inquisitorial. Delación y censura de imágenes en la Murcia
XVIII”, Imafronte, 24 (2015), p. 106. de finales del Setecientos”, Revista de la Inquisición, 12 (2006), pp. 402-404). Para ampliar información sobre el tema y ver la transcripción completa del
2 Ibídem, p. 120. proceso ver: RUBIO GARCÍA, Luis, “Procesos de la Inquisición en Murcia”, Murgetana, 56 (1979), pp. 23-27.
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