Page 147 - Rosario Corinto 09
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MENTE, sabiendo que tú tienes un plan maravilloso para cada uno de nosotros.  Dame amor para dar
 Cristo, tu que dijiste “aprender de mí que soy paciente y humilde de corazón”. Concédeme   Dame voluntad para no caer
 la PACIENCIA suficiente para soportar las largas esperas, para adaptarme a los imprevistos, para tole-  Dame fuerza para levantarme si caído estoy y dame paciencia para comprender y esperar.
 rar lo que me da fastidio para convivir con mis límites.   Señor, ayúdame a aprender a ser paciente, y no impetuoso ante la adversidad, a serenarme
 Cristo, concédeme la PACIENCIA necesaria para dialogar con quien es insensible, para perseve-  y pensar con claridad.
 rar ante las frustraciones, para afrontar la adversidad para creer lo que es posible.  Quiero ser uno de aquellos que, en medio de la ansiedad de la vida, decide en silencio
 Cristo, concédeme la PACIENCIA indispensable para apreciar las cosas sencillas, para asumir el   esperar pacientemente ante Ti, sabiendo que tú tienes un plan maravilloso para mí.
 desafío de cada día, para poseer un corazón servicial y para confiar en tu providencia.
 Cristo, hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor, ser PACIENTE, comprensivo, hu-
 milde, suave y bueno.
 Cristo, cierra mis oídos a toda murmuración guarda mi lengua de toda maldición.
 Cristo, quiero ser tan bien intencionado y justo que todos los que se acerquen a mi sientan TU
 presencia.
 Cristo de la Paciencia, dame fe para seguir adelante. Dame grandeza de espíritu para perdonar.
 Y dame amor para dar.
 Cuantas veces he visto acercarse a tu imagen personas de todas las edades y de todas las
 clases sociales, susurrando en silencio todas sus necesidades, en silencio y con lágrimas en los ojos
 tocar tu pie y el Cristo de la Paciencia guarda silencio.
 Muchas veces me he preguntado: ¿Por qué razón el Señor no nos contesta… por qué razón
 se queda callado el Señor?
 Muchos de nosotros quisiéramos que Él nos respondiera, pero el Señor guarda silencio.
 Pero SI, el Cristo de la Paciencia nos responde con su mirada, y con el silencio de su pa-
 labra.
 Debemos aprender a escucharlo en silencio. Su silencio, son palabras destinadas a conven-
 cernos de que Él sabe lo que necesitamos.
 Una de las cosas que más nos intrigan es el constatar que ante algunas circunstancias difíci-
 les de la vida, da la impresión de que para el CRISTO pasa desapercibido nuestro dolor, angustia
 y necesidad.
 La próxima vez, que te acerques al Cristo de la Paciencia, no te preguntes el porqué de lo
 que te sucede, pregunta el para qué, y que es lo que el Cristo de la Paciencia quiere de mí o de ti
 en aquello que en silencio le susurro mientras toco su pie…
 Pacientemente Él me escucha, me mira y me da su respuesta con el silencio de la paciencia.
 Al Cristo de la Paciencia acudimos a orar con mucha devoción. Muchos acuden para pedir
 al Cristo algún milagro… algún favor… pero creo, que pase lo que pase, todos aprendemos del
 CRISTO DE LA PACIENCIA a ser pacientes, porque solo Él conoce el futuro que necesitamos.
 PACIENTEMENTE he ido aprendiendo a ser paciente.
 Pacientemente he esperado en estos 11 años el momento deseado de ver al Cristo de la
 Paciencia recorriendo las calles de Murcia, pero que casualidad, por motivos de salud no puedo
 participar en los actos de la celebración. Ocasión para ejercitar la PACIENCIA.
 SANTA TERESA DE AVILA decía: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no
 se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.”
 Cofrade del Cristo de la Caridad, cuando vengas a rezar al Cristo de la Caridad, entrando
 en el templo te encontraras con el CRISTO DE LA PACIENCIA, detente y en silencio recuerda
 que la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.
 Señor de la paciencia, qué Tú seas siempre mi última esperanza.
 Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante,
 Dame grandeza de espíritu para perdonar








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