Page 143 - Rosario Corinto 09
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Uno de sus primeros protectores fue el Cardenal Francesco María del Monte, el cual le en-
               cargó hacia 1598 este lienzo para el Palacio Barberena en Roma. Fiel a lo que había sido su forma
               de trabajar y de pensar, Caravaggio utilizó como modelo a una joven cortesana de 17 años llamada
 Santa Catalina de Alejandría según   Fillide de Melandrone, de la cual parece ser que estaba enamorado y por la cual, parece, mató a un
               hombre. De hecho, también sirvió como modelo para el cuadro Judith y Holofernes.
 Caravaggio: una mujer excepcional   Más que pintar a una santa, a Caravaggio le interesaba realizar un estudio femenino sobre la

 vista por un artista único.  forma de posar más adecuada para una santa. Es cierto que Santa Catalina lleva una aureola, algo
               que el pintor hizo por primera vez en toda su carrera y que la identifica como tal, pero, tanto la
               disposición de la figura, como la forma en la que su mirada de dirige directamente al espectador
               y la colocación de las manos nos hablan de una preparación concienzuda para sacar el máximo
 Elena Montesinos Urbán  provecho a la belleza de la modelo.
  Licenciada en Historia del Arte  Como Santa Catalina era una princesa, Caravaggio la pinta como tal, vestida con ropa bor-
               dada al gusto de la época barroca, en los simbólicos colores blanco pureza y azul realeza. Arrodilla-
               da sobre un cojín mullido en color escarlata que sirve de contrapunto e indica la idea de martirio,
               el pintor lleva al máximo la representación de la calidad de los materiales: la seda de la ropa, el
               acero de la espada y la madera de la rueda.
                     El azul que domina el cuadro, está formado por un pigmento que contiene lapislázuli, azu-
 No deben sólo mirar mis cuadros, no deben sólo contemplarlos, deben sentirlos.  rita, carmín de cochinilla, carbón negro y albayalde. No cabe duda que Caravaggio pudo trabajar
 Caravaggio    con los mejores materiales posibles gracias al apoyo financiero de su mecenas.
 ichelangelo Merisi era un tipo muy especial. Sabía que tenía mucho talento para    Fijándonos en los detalles, la palma del martirio parece formar una guadaña con la espada
 la pintura, tenía mecenas importantes que lo protegían. Le hacían encargos im-  que sostiene la santa. Asimismo, se aprecia con nitidez cómo dos de los radios de la rueda están
 Mportantes por los que le pagaban mucho dinero. Era famoso. Pero también tenía   partidos y como la ropa de la santa cubre casi por completo el eje de la misma, pareciendo que la
 muchos enemigos. Según la historiadora del arte Helen Langdon “En la Roma de la Contrarreforma   belleza y virtud de Santa Catalina son capaces de vencer a la maldad de la tortura.
 la vida podía llegar a ser peligrosa y carecía de gran valor. La violencia persiguió al hombre y a la obra   Todo el conjunto aparece equilibrado y rodeado de una luz clara que rompe el fondo oscuro
 del Caravaggio por Nápoles, Malta y Sicilia. Allí su comportamiento era desequilibrado, le enfurecían   y uniforme. Aún no se aprecian los violentos contrastes de luz y sombra que marcarán la obra de
 las críticas y pronto empezó a menospreciar a los pintores locales, dando rienda suelta a su carácter envi-  Caravaggio con posterioridad. Según Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen de
 dioso e impaciente; se mostraba inquieto, intranquilo, incluso a pesar de dejar de trabajar, y era temido   Madrid donde puede contemplarse esta obra, “Esta Santa Catalina es vigorosa, fuerte y monumental.
 por desquiciado y loco”.   Anticipa ese Caravaggio maduro que conocemos luego”.
 Por su parte, Santa Catalina de Alejandría tiene una historia muy poderosa. Y en tiempos    Los avatares que condujeron a esta obra desde el Palacio Barberini en Roma a las salas del
 de la Contrarreforma, aleccionadora. Al parecer, nació sobre el año 290 en Egipto. Hija de una   Museo Thyssen-Bornemisza pasan desde la autorización para su exportación por Benito Mussolini
 familia noble, destacó rápidamente por su gran inteligencia. Su conversión al cristianismo fue pro-  en 1930 hasta su inclusión en la colección del museo madrileño en 1992.
 ducto de una aparición de Cristo al que, desde entonces, decidió consagrarse. La parte más famosa   Es muy posible que Caravaggio no fuera consciente mientras realizaba este cuadro, pero,
 de su vida consistió en cómo logró resistir las imposiciones del emperador Majencio, al que otras   de alguna manera, la confluencia de su genio con la personalidad arrolladora de Santa Catalina de
 fuentes señalan como Maximiano.   Alejandría fueran el ingrediente secreto que dio como fruto una de las grandes obras maestras del
 Asombrado por su belleza e inteligencia, el emperador intentó que Catalina renunciara a   Barroco Europeo.
 su fe, pero no lo consiguió. Ni a través de debates con los más importantes filósofos de su época,
 ni con tortura en la rueda mecánica que se convirtió en parte de su iconografía logró doblegar las
 convicciones de la joven. Al final, Santa Catalina murió decapitada y unos ángeles llevaron sus
 restos al Monte Sinaí.
 Aunque es difícil comprobar que fuera una persona real, hay textos sobre ella desde el siglo
 VI. Su iconografía se formalizó en los relatos de “La Leyenda Dorada” de Santiago de la Vorágine:
 la rueda dentada en la que fue torturada (a veces rota), la espada de la decapitación, la palma, signo
 del martirio, la corona (símbolo de su origen en la realeza) y el libro, símbolo de su sabiduría
 Tomo prestados cuerpos y objetos, los pinto para recordarme la magia del equilibrio que regula
 todo el universo. En esta magia mi alma resuena el sonido único que me lleva de regreso a Dios.
 Caravaggio
 La vida de Caravaggio también tiene su propia mitología. Formado en Milán en un mo-
 mento en el que las corrientes artísticas se alejaban de las “manieras” académicas y buscaban nuevos
 modos de expresión, el convencimiento de que poseía un gran talento le hizo marchar joven a
 Roma donde comenzaría a forjarse su fama de “chico malo”.               CARAVAGGIO_Santa Catalina de Alejandría_81
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