Page 140 - Rosario Corinto 09
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nerabilidad ante la situación que nos rodeaba y mucho más si se intuía un síntoma en alguien, que él guarda tu alma;
quedó siempre en falsa alarma. Lo cierto es que hemos llegado a las puertas de esta cuaresma de el Señor guarda tus entradas y salidas,
2021 y ahora nos permitimos vivir una cuaresma de 2022, con esperanza en el futuro y con can- ahora y por siempre.
tidad de vivencias íntimas clavadas en el corazón. Momentos durísimos y sublimes que te forjan
en la fe y te ayudan a concebir la vida de una forma especial: acompañar a quien está a las puertas
de la muerte y ser su única compañía; recibir sonrisas que valen más que todo el oro del mundo,
miradas que dicen todo sin decir nada y silencios que gritan.
Hay quien dijo que de esta situación saldríamos mejores, no sé si eso será así, pero sí que de
esta realidad podemos aprender muchas cosas:
Que la vida es un regalo y que hay que vivirla intensamente sabiendo que todo es gracia.
Que hay muchas personas buenas en el mundo capaces de hacer un mundo más frater-
no.
Que nunca habíamos considerado tanto el valor de un gesto, un abrazo, una caricia, una
compañía.
Que nos pensábamos que era nuestro derecho hacer esto o aquello y no nos dábamos
cuenta de lo privilegiados que éramos simplemente por poderlo hacer.
Que no nos habíamos percatado de lo profundo del olor del azahar hasta que dejamos
de olerlo y de lo especial de un redoble de tambor hasta que al asomarte a la ventana el
día señalado sólo podías sentir el incómodo ruido del silencio.
Que la vida merece la pena ser vivida hasta el último instante con la dignidad de los
hijos de Dios.
Que vale la pena vivir para darse a los demás, no dando, sino dándose.
Que no podemos dejar que alguien pase a nuestro lado y se marche sin hacer para él un
mundo un poco mejor.
Que sólo Dios sabe sacar fruto del pedregal.
Que no consiste la vida en tapar las verdades que nos incomodan sino en comprometerse
para hacer de ellas realidades más humanas, más auténticas, más dignas.
Que estamos de paso en este mundo y no podemos hacer planes para mañana sin decir
“si Dios quiere”.
Que ya podría yo hablar la lengua de los ángeles, que si no tengo caridad… nada soy.
Salmo 120
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
4no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
6de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El Señor te guarda de todo mal,
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