Page 179 - Rosario Corinto 09
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Hay sido el espejo donde siempre me he mirado. Aún conservo en la memoria aquellos Sábados
de Pasión de mi infancia cuando muy temprano me despertaba para ver como Francisco Martínez
Maíquez “El tito Paco” confeccionaba la palmera de la oración. Aquello ya era parte de la proce-
sión y como si del día de Reyes se tratase yo vivía esos momentos.
En el año 2006 tuve el inmenso honor de ser nombrado Mayordomo de Honor de la cofra-
Un pequeño árbol en día, siendo el cofrade más joven que esta institución galardonaba hasta la fecha. Recuerdo como
solo quince días antes de la cena y entrega de distinciones llegaba la notificación a mi casa y todo
un gran bosque. tenía un porqué. Mi familia me había hecho creer que la carta se había extraviado y por eso llegó
con tanto retraso. Yo era un niño muy nervioso y que se implicaba en las cosas con demasiada
intensidad, si aquella notificación llegaba con tantos meses de antelación, como suele comunicarlo
Juan Luis Martínez Martínez la cofradía, no dormiría ni una sola noche hasta la entrega de la distinción.
Recibir ese nombramiento fue y es a día de hoy una de las grandes satisfacciones que me
ha regalado esta cofradía. El 3 de marzo de 2007 se me hizo entrega de la distinción en el Hotel
Siete Coronas y aunque preparé unas palabras de agradecimiento, a la hora de la verdad no pude
pronunciar ni un simple “gracias”, la emoción y los nervios del momento se apoderaron de mí.
Desde el 2013 hasta el 2018 fui mayordomo de la hermandad de La Oración en el Huerto,
años que recuerdo con muchísimo cariño y dedicación por parte de Alberto Guillén Rojo, celador
“Esa semilla que crees ínfima, de la hermandad. Sin duda fueron años de aprender cómo se organiza una hermandad y como se
contiene un árbol que contiene un bosque” cuida al penitente, pero también de aprender el oficio del estante desde fuera, observando cada
Alejandro Jodorowsky curva y cada maniobra.
ontar una historia desde la mitad es contar una verdad a medias. Cuando en la No fue hasta 2019 cuando pude debutar como estante en el paso de La Oración en el Huer-
pasada Semana Santa el presidente, Don Antonio José García Romero me propuso to. Aquel día esta cofradía y el cabo de andas del paso, Manuel Martínez Espinosa me hacían otro
Cescribir para la revista “Rosario Corinto”, contando mis vivencias en la cofradía, no gran regalo, el de poder portar un trono de nuestra semana santa. Ese Sábado de Pasión cumplía
dudé en ningún momento en que de algún modo sería un sencillo homenaje a mi familia y a toda 19 años y no puede haber mejor regalo para un cofrade como el de estrenarse como estante de un
la gente que me ha acompañado. trono. Sin duda será un día que nunca podré olvidar.
La semilla que germinó e impulsó a mi familia a fundar la hermandad de La Oración en el El 7 de marzo de 2020 fue bendecido y completado el proyecto inicial que en 1996 mi
Huerto en el año 1996 fue José Martínez Maíquez, mi abuelo, quien nos inculcó a todos, la pasión familia, la familia Martínez Espinosa fundó. Veinticuatro años después pudimos revivir de alguna
forma la ilusión que supuso aquel acontecimiento. La semilla se renovaba y aquellos nazarenos
por estos días. Más conocido como “El Maíquez” fue uno de tantos nazarenos de la huerta que fundadores podían disfrutar ahora junto a sus hijos del reestreno del paso. Por razones más que
desde el anonimato han contribuido a la semana santa que conocemos hoy en día. Tengo la gran evidentes a día de hoy no hemos podido mostrarle a Murcia la culminación del proyecto en la calle
suerte de pertenecer a una familia nazarena y huertana con la que compartir la gran pasión de mi ni tampoco disfrutarlo nosotros.
vida y sin la que no se podría entender mi historia.
Mis inicios en la cofradía no llegan hasta el año 2003, cuando al término de la procesión de Mi recorrido por la cofradía de la Caridad ha sido corto en cuanto a tiempo, pero no si
aquel año, el por aquel entonces presidente de la cofradía, se acercó a mi madre para preguntarle hablamos de vivencias. Hablar de la Caridad es sinónimo de orgullo. Pertenezco a una cofradía
comprometida al cien por cien con su ciudad, con las tradiciones y otras tantas variables más.
si a mí me gustaría participar el próximo año como monaguillo del Santísimo Cristo de la Caridad. Doy gracias a todas y cada una de las personas que me han acompañado hasta el día de hoy y por
Aunque solo tenía tres años mi madre dejó toda la responsabilidad sobre mí, contestando con un supuesto al Santísimo Cristo de la Caridad que fue la primera imagen que me acompaño en mi
simple “pregúntale a él si quiere” a lo que yo respondí con una tímida afirmación que escondía una vida cofrade.
ilusión increíble por poder vestirme de corinto como hacían todos, mi padre, mi hermano, mis tíos
y primos. Aún recuerdo como veía salir la procesión desde el quiosco de la plaza de Santa Catalina Quisiera acabar haciendo referencia al comienzo de este texto. Me considero un pequeño
esperando el momento de que mi madre me llevase hasta la calle Gavacha donde se organiza la árbol en este gran bosque que es nuestra cofradía. He ido creciendo y formándome como nazareno
procesión gracias a la enseñanza de grandes nazarenos que me han guiado en los diferentes estamentos de una
Durante esos primeros años mi madre y mi madrina me acompañaban por todo el itine- cofradía. Supone para mí un privilegio ser partícipe de esta tradición. Deseo poder seguir contri-
rario por si me cansaba o no tenía ganas de continuar, pero yo me negaba a tener que abandonar buyendo por muchos años más al engrandecimiento de esta pasión tal y como hicieron conmigo.
Que algo tan bonito como es conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor
el desfile al tener la humilde responsabilidad de portar lo que yo llamaba “la lámpara de Aladino” Jesucristo nunca tenga fin. ¡Buena carrera nazarenos!
que no era ni más ni menos que la naveta del incensario. El recorrido se hacía largo y bastante
cansado, pero pude disfrutar de aquellos años en los que la cofradía desfiló por el interior del
Palacio Episcopal. No puedo olvidarme y recordar con gran cariño a Marcos, el mayordomo que
acompañaba a los monaguillos durante toda la procesión y que sin duda también es parte de mi
paso por la cofradía.
En este mundo de la semana santa, en numerosas ocasiones la figura de un padre es funda-
mental. Desde que soy bien pequeño es quien me ha enseñado todo lo que supone ser nazareno.
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