Page 127 - Rosario Corinto 10
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La camarera
Isabel Bernabéu Nadal
Camarera del Santísimo Cristo de la Caridad
En mi oración diaria, agradeciendo tanto bien recibido, siempre me viene a la mente
mi título de camarera del Cristo de la Caridad. Ni en mis mejores sueños imaginé
tener el honor de ostentar ese título.
Soy creyente, practicante y mi vida de fe tiene
una marcada espiritualidad ignaciana que impregna, o
eso intento, todos mis pensamientos, mis sentimientos
y mis actos.
Una máxima de San Ignacio era: “El amor se ha
de poner más en las obras que en las palabras”. Y de eso
ha ido mi experiencia. Teniendo como Señor “al de la
Caridad”, no puedo más que servir y actuar con mucha
humanidad, con generosidad y amor al prójimo.
Cuando me visto para Él y voy detrás suyo viendo la fe de las personas que procesionan y las
que están abarrotando las calles, confirmo que mi decisión de aceptar ese título ha sido la correcta,
que esa emoción que muestro al mundo (Cristo es importante en mi vida), la seguiré sintiendo
cada vez que recuerde la Semana Santa del año 2022.
La familia corinta me ha acogido bien, muy bien diría yo, aunque toda primera vez viene
teñida de incomprensión, ignorancia y sobreentendidos que en algún momento me llevaron a
dudar de mi forma de actuar. Cuando eso lo aceptas y sabes que pasará (primera vez solo hay una),
todo se vuelve más fácil y alegre.
Hay un ambiente festivo, de nervios, emotivo y mucho más religioso de lo que yo siempre
había imaginado. Algunos estantes me saludan, otros me miran con curiosidad. Algunas manolas
se preguntan quién soy… yo me pregunto quiénes son todos ellos.
En definitiva, es una experiencia para vivirla, mejor que contarla.
Agradezco cada mirada agradable, cada respuesta paciente. Y cuando me siento “sola” en
medio de la multitud, alguien me rescata y me “coloca” en mi sitio. Todo empieza a fluir y me
sobrecoge el amor que hay en el ambiente por el Santísimo Cristo de la Caridad.
Aprovecho para agradeceros la confianza que habéis puesto en mi y espero no defraudaros.
Hasta pronto. Un abrazo
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