Page 130 - Rosario Corinto 10
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Semana Santa,
al reclamo de la Caridad
Juan Antonio de Heras y Tudela
«La misma generosidad y abnegación que impulsaron a los Fundadores deben moveros a vo-
sotros, sus hijos espirituales, a mantener vivos sus carismas que, con la misma fuerza del Espíritu que
los ha suscitado, siguen enriqueciéndose y adaptándose, sin perder su carácter genuino, para ponerse al
servicio de la Iglesia y llevar a plenitud la implantación de su Reino». (Juan Pablo II)
La cita que antecede este artículo, fue escri-
ta por el santo pontífice Juan Pablo II, en
la Carta Apostólica que dirigió a los reli-
giosos y religiosas de América Latina, con motivo del
V Centenario de la Evangelización del Nuevo Mundo.
Sus palabras, sin embargo, resultan igualmente válidas
para estimular la feliz celebración del trigésimo aniver-
sario fundacional de la Muy Ilustre y Venerable Cofra-
día del Santísimo Cristo de la Caridad.
Aún no se habían apagado los ecos de un 92 em-
blemático, en el que España fue centro por coincidir
los quinientos años del descubrimiento de América, la
cita Olímpica de Barcelona y la Exposición Universal
de Sevilla, cuando en Murcia, que en todo lo anterior
estuvo presente, cobraba fuerza la idea de promover el
nacimiento de una nueva cofradía.
La piedra angular, en forma de Constituciones,
fue erigida en fecha tan señalada como el 29 de junio
de 1993, festividad de San Pedro, el apóstol al que Je-
sucristo confió la construcción de su Iglesia. Nuestro recordado Carlos Valcárcel Mavor, que fuera
entre otras cosas presidente de honor de la Asociación de la Prensa, y el también periodista José
Emilio Rubio, ayudaron a configurar la fisonomía, organización y fines que, desde entonces, presi-
den la narrativa espiritual de los corintos –color que representa a la virtud teologal de la caridad– a
través de la veneración de los misterios dolorosos del Rosario.
Treinta años después, la Caridad nos sigue reclamando. Santa Catalina pasa a ser el corazón
cuyo latido, como un tambor de heraldo, anuncia la proximidad de la muerte y resurrección de
Cristo. Lo hace, felizmente, desde su condición de cofradía anfitriona de la Semana Santa 2023,
que será la primera en procesionar sin mascarillas.
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