Page 148 - Rosario Corinto 10
P. 148
La procesión va por dentro
Juan Carlos Tárraga Gallardo
Cuántas veces hemos oído esta expresión y más de una vez la hemos experimentado
cada uno de nosotros en nuestras propias carnes, disimulando y escondiendo tris-
tezas y pesares, llevándolas en nuestro in-
terior, sufriendo de forma callada al mismo tiempo que
esbozábamos una sonrisa y una fingida alegría.
Hemos orado en silencio, en huertos
de incertidumbres, con sudores fríos, por una enferme-
dad, una pérdida, un desengaño. A veces hemos sufrido
el azote y latigazo de los vaivenes de la vida en tas situa-
ciones y momentos. En muchas ocasiones nuestra ca-
beza ha estado a punto de estallar por preocupaciones y
agobios, como si espinas imaginarias nos la traspasaran.
Todos llevamos nuestra cruz a cuestas en este camino de
la vida, y el que no la tenga que la espere, dice el saber
popular; esta vida que tiene momentos de calvario y también de regocijo. Quien no habrá sufrido
el expolio, el desahucio, la falta del trabajo, de futuro, de ilusiones…
Y quien no ha sido quien haya enjugado alguna vez las lágrimas de un amigo con su pa-
ñuelo, o le hayas limpiado una herida del cuerpo y del alma, siendo amigo fiel y amado, testigo
y compañero. Y ese rosario de dolores que la vida te va mostrando cuenta a cuenta, mostrando y
probando la paciencia que a veces cuesta tanto tener y mantener. Y esa CARIDAD que se mani-
fiesta de mil y una maneras, en forma de solidaridad, de amor al prójimo, de entrega y de empatía.
Procesiones interiores del alma y del sentimiento. Cortejos del devenir humano, de las si-
tuaciones de este don maravilloso que es la vida. Procesión de creencias, fe y tradición que, desde
hace treinta años, los cofrades de Santa Catalina llevan dentro de sus corazones y sus sentimientos
y que cada bendito Sábado de Pasión, salvo que llueva o haya una maldita pandemia, sacan de
sus adentros para que las calles de esta histórica y noble ciudad siete veces coronada, se llenen de
elegancia, arte, devoción y COFRADÍA, en ese cortejo procesional pleno de murcianía y herman-
dad. Al tiempo que cada uno de los nazarenos, estantes, mantillas, monaguillos y demás cofrades
siguen en mayor o menor medida, al igual que seguimos el resto de espectadores, llevando nuestra
particular procesión por dentro.
148

