Page 143 - Rosario Corinto 10
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A lo largo de estos años nuestro itinerario del Sábado de Pasión ha ido sufriendo pequeñas
modificaciones en cuanto a sentido, horarios o lugares de paso. La cofradía llegó a desfilar por el
entorno del mercado de Verónicas o en dirección
contraria a la que habitualmente nos tiene acostum-
brados, simplemente por mejorar la convivencia co-
frade con las cofradías con las que compartimos jor-
nada. Cuando la gran mayoría de las cofradías de la
ciudad recuperaban su paso por las calles Frenería y
Sol, volviendo a su itinerario primitivo, la cofradía
de la Caridad supo ser fiel a sus orígenes y mantener
su paso por la Glorieta de España, que junto a la ca-
lle Arenal forman el canal perfecto para desembocar
la Caridad en la plaza principal de nuestra catedral.
Pasar por la plaza del Cardenal Belluga cuan-
do procesionaba como mayordomo era un verda-
dero regalo ya que en varias ocasiones el horario
de paso de la primera hermandad coincidía con el
apagado del alumbrado público. Indescriptible era
ver el saber estar de todos y cada uno de los peni-
tentes que componían la hermandad, preocupados
porque su cirio no se apagase y que su hermandad
luciese como la que más. Mis compañeros se des-
vivían para que todo estuviese como debía de ser,
pero no sólo en ese punto del recorrido, sino desde
la formación de la hermandad en la calle Gavacha,
lugar donde se organiza el cortejo. En esos momentos es en los que uno se da cuenta de lo que es el
servicio y la caridad, donde nuestro mayor trabajo y preocupación es el bienestar de quienes hacen
grande un desfile procesional, los penitentes.
Pero esta preocupación del cuidado de todos los detalles no es algo reciente. De nuevo,
haciendo referencia al artículo periodístico que mencionaba al principio, La Opinión de Murcia
mencionaba lo siguiente: “un desfile brillante marcado por el tipismo, orden y espíritu que marca a
los nazarenos murcianos”, “La cofradía de la caridad debutó con categoría”. Debido a mi juventud no
estuve ahí para comprobarlo, pero no me cabe la menor duda de que así fuese. Esta cofradía se ha
dedicado constantemente a cuidar como todo espectáculo, entiéndase la comparación, su puesta
en escena. Los cortejos que la Caridad pone en la calle, son un auténtico placer para los sentidos.
Una cofradía que con tal solo treinta años de antigüedad pone en la calle tres cortejos procesionales
de una calidad admirable. En el 2013 la Caridad asumía el reto de completar, aún más si cabe, ya
lo hacían nuestros hermanos del Yacente, la tarde del Sábado Santo. Con todo lo aprendido en esos
veinte años procesionó por vez primera Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos,
dando lugar a una jornada histórica que muchos recordaremos toda la vida. No conformes con
todos estos logros el pasado 2021 se refundaba la Antigua Hermandad de Ánimas del Santísimo
Cristo de la Paciencia que este 2022 ha conseguido desfilar por las calles de nuestra ciudad, com-
puesta en gran parte por jóvenes cofrades, algo que la Caridad cuida especialmente.
En 2019 debuté como estante en la hermandad de “La Oración en el Huerto” y afortuna-
damente llegaba una nueva visión de lo que es caridad. Como todos sabemos, la dotación de un
trono se compone de un gran número de personas que no solo se limita a estantes y cabos de andas,
sino también de todas esas mujeres y familiares en general que están junto a esas caras visibles. He
tenido la suerte de conocer a grandes personas, muchas de ellas familia escogida, que hacen honor
a la virtud que nos caracteriza, interesándose y ayudando en todo momento a cualquiera que lo ne-
cesite, así como amando sobre todas las cosas a nuestro titular y al misterio que portamos cada año.
Si pienso en caridad y en esa continua necesidad de crecimiento de esta cofradía me viene
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