Page 139 - Rosario Corinto 10
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Francisco Manuel López Galindo
Cabo de Andas segundo fundador El Expolio
LLectura del Evangelio según san Juan 19, 23 - 24
os soldados... cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y
apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba aba-
jo. Y se dijeron: «No la rasgue-
mos, sino echémosla a suertes, a ver a quién le
toca». Así se cumplió la Escritura: «Se repar-
tieron mis ropas y echaron a suerte mi túni-
ca». Esto hicieron los soldados.
Al observar el maravilloso grupo escul-
tórico, El Expolio de Jesús, de nuestro escul-
tor Ramón Cuenca, impresiona sobremanera
el gesto humilde y paciente de Jesús al dejarse
arrancar lo único que le quedaba. La sobre-
cogedora imagen dejándose arrebatar sus ves-
tiduras por los soldados, impresiona de una
manera más profunda, pues Jesús queda des-
nudo, y con ello nos devuelve a la desnudez
inocente de los orígenes, a la verdad del ser.
La túnica de Jesús representa su propia
experiencia de vida, y es que antes ya se había
despojado de todo lo que le proporcionaba
seguridad, su categoría de Dios, había aban-
donado su ciudad, su medio de vida, se había
apartado de su amada madre, había rechaza-
do el que los demás hablaran bien de él, el amparo de los poderosos, y tantas otras cosas que le
aportaban seguridad.
De todo ello, Jesús se había despojado por fidelidad a Dios y por amor a los hombres.
Me pregunto, si nosotros estamos dispuestos a despojarnos no de aquello que nos sobra o
que nos es fácil dar, sino, sobre todo, de todas aquellas seguridades en las que nos apoyamos a dia-
rio, de todo lo que nos parece seguro y razonable, para lanzarnos de nuevo a la desnudez inocente,
de esos caminos inestables y peligrosos (pero llenos de vida) por los que una vez él se aventuró.
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